domingo, 27 de enero de 2008

La Perdiz Fue Indultada



Era una fría noche de primavera. Apetecía un cambio en la rutina. Hacer algo distinto, algo diferente, algo casi nuevo.

Cogieron lo necesario y salieron de la ciudad.

Un coche, música, la noche y algo nuevo por delante.

Cuando llegaron no había demasiada gente... mejor, más espacio.

Unas cervezas, unas risas, más música y buena conversación.

Alguien se les acerco... ¿Me podéis dar fuego?... Hay que ser solidarias, pensaron.

La noche seguía avanzando, el ambiente mejoraba.

El Xicoelfuego se les volvió a acercar, derramando su bebida por encima de ellas... ya empezaba a ser una rutina en sus vidas, bebida que se derramaba bebida que era atraída por sus cuerpos... no se encolerizaron... se entablo conversación, les gustaba relacionarse con la gente.

Poco a poco se fue retirando gente de la conversación hasta que se quedaron conversando solos, ella y el Xicoelfuego. La conversación fue variada, sus vidas tenían pocas cosas en común.

Él le pidió un abrazo, ella dejo que se lo diera. Fue el ABRAZO, ella no podía entender como un abrazo podía transmitir tanto. La noche seguía avanzando, él la seguía abrazando pero ella no se podía dejar llevar, debía intentar estar fría y distante, en la situación en la que se encontraba era lo mejor.

Él le pidió su número de teléfono, ella se negó a dárselo (había tomado la decisión, hacia tiempo, de que no le iba a dar su número a nadie más).

Era tarde, pronto amanecería, el local iba a cerrar, debían irse.

Una preciosa luna iluminaba la noche. Era el momento de la despedida, una despedida definitiva (pensó ella). Con el último abrazo ella sintió la necesidad de darle su teléfono.

Ella se reincorporó a su grupo, el se unió al suyo y tomaron direcciones opuestas.

De repente sonó un mensaje en el móvil... ¿quién sería a esas horas de la noche? Ella lo leyó, no daba crédito a lo que veía... se acababan de separar y ya le había escrito un mensaje. Por supuesto, ella lo contestó.

Al despertar se acordó de él, estuvo todo el día recordándolo. Se resistió, durante todo el día, a escribirle, ella era consciente que si él le decía “ven” acudiría. Al anochecer, cuando ella ya se sintió a salvo, cedió a la tentación de escribirle para darle las buenas noches.

A ella le habían gustado sus abrazos; le había gustado su olor; le había gustado, que a pesar de que ella se había puesto una coraza infranqueable, él hubiera continuado junto a ella esa noche; le había gustado que no intentara, en ningún momento, llevársela a su cama.

Los siguientes días continuaron escribiéndose, tuvieron algunas conversaciones pero... les separaba una gran distancia.

Ella sentía la necesidad de volver a probar sus abrazos, su coraza había caído. Acordaron encontrarse de nuevo.

Ella estaba nerviosa por el reencuentro. De aquella noche había quedado un bonito recuerdo pero... ¿qué pasaría cuando se volvieran a ver? ¿sería igual de bonito? ¿se encontraría a gusto en su compañía?... un montón de dudas se acumulaban en su cabeza.

Por fin llegó el día, se reencontraron y las dudas se esfumaron.

Tenían que aprovechar las pocas horas que iban a estar juntos; saborear cada hora, cada minuto, cada segundo, cada situación, cada palabra, cada sensación...

Hablaron, rieron, pasearon, se abrazaron, se acariciaron, se besaron e hicieron el amor.

Escasamente pudieron dormir en toda la noche, el tiempo se les escapaba, iba demasiado deprisa... antes de que se dieran cuenta se tuvieron que despedir de nuevo.

Aunque la comunicación se mantuvo entre ellos, jamás volvieron a verse, nunca más se volvieron a probar.

Ella no se lo contó a nadie, sería algo entre ellos dos y nadie más.

Desde aquel día hay un trocito de su corazón que le pertenece a él y que jamás podrá tener otro dueño.

Ahora, cuando ella se acuerda de él se le dibuja una gran sonrisa en su rostro.

martes, 22 de enero de 2008

Cita a Ciegas



Querido desconocido:

No me es posible descansar desde aquel día... revivo una y otra vez, en mi cabeza, lo vivido, lo sentido, la pasión... recuerdo:

El nerviosismo de esa cita, ¡madre mía! Una cita a ciegas ¿qué sería lo que me encontraría?

Tocar a la puerta de tu habitación... ¡Dios! Las luces apagadas, no podía ver nada,... y tu suave voz que me dice al oído “Déjate llevar”... La sensación de notar como pusiste un pañuelo alrededor de mi cabeza, impidiendo que pudiera ver.

La dulzura con la que dirigías mis pasos, la incertidumbre de no saber donde me encontraba ni con quien.

Notar como tus ardientes labios empezaban a besarme el cuello, notar como tus cálidas manos empezaban a acariciar mi cuerpo, notar como me dejaba llevar por la situación... Mientras me decías al oído aquellas palabras tan dulces, tan tranquilizadoras...

¡Dios! ¿me estaba volviendo loca? Estaba en la habitación de un desconocido y estaba completamente entregada.

Tus palabras retumban en mis oídos: “Déjate llevar... relájate”.

Recordar como me fuiste despojando de mi ropa, mi batalla interior entre salir huyendo o descubrir que es lo que iba a suceder, notar como la excitación del momento se iba apoderando de mí... dejándome indefensa, sin ningún control sobre mis actos.

Me despojaste de toda mi ropa, sentí como tu mirada recorría mi cuerpo, observándolo, acariciándolo con la mirada. De nuevo tu voz: “No te asustes... déjate llevar”.

Me deje llevar... mientras tiernamente me tumbaste en tu cama, una cama que intuyo grande; fuiste atando mis manos a los barrotes del cabezal de la cama... ¡Diooos! Que cantidad de sensaciones contradictorias... quería huir y quería quedarme...

Recordar como tus manos fueron recorriendo mi cuerpo, empezando por el cuello, siguiendo por mi pecho, jugueteando con mis pezones, bajando por mi cintura y llegando a mis caderas... Como siguieron deslizándose hasta llegar a mis tobillos para comenzar a atarlos... recuerdo mi lucha... yo no quería... pero tampoco podía hacer nada para evitarlo.

Allí me tenías, indefensa, sin posibilidad de escapar... De nuevo, sentí tu mirada, me sentí observada, como recorrías cada centímetro de mi cuerpo con ella, como tu mirada acariciaba mi piel... a pesar de querer huir mi excitación iba en aumento.

Empecé a notar la cercanía de tu cuerpo sobre el mío, como empezaste a juguetear con los lóbulos de mis orejas... ¡Diooos! Como me gusto. Continuaste por mi cuello y llegaste a mis labios... intente rehuirlos pero fue imposible, me resigne, te apropiaste de ellos... me besaste con dulzura, notar como se introducía tu lengua, notar como los lamías, como mordisqueabas mis labios...

Mientras tus manos me iban acariciando, lentamente, comenzando por el cuello, continuando por los hombros, bajando hacia mi pecho...

Como tus labios empezaron a descender, besando, lamiendo cada centímetro... Como llegaron hasta mi pecho... como atraparon mis pezones... ¡Diooos! Como estaban, parecía que iban a estallar de un momento a otro. Te deleitaste buen rato, acariciándolos con la lengua, mordisqueándolos, succionándolos...

Mientras tus manos seguían su descenso hacia mis caderas... notar como atraparon mis nalgas... con fuerza, con firmeza... como se deslizaron por mis muslos, sin dejar un solo centímetro por recorrer... como pasaron al interior de mis piernas... como intente cerrarlas... sin conseguirlo.

En mi interior seguía teniendo esa batalla: quería huir pero me excitaba el descubrir que iba a pasar a continuación.

Notar como tu boca empezaba a descender, como ibas besando, lamiendo, mordisqueando cada centímetro de mi cuerpo... como te entretuviste largo rato en mi ombligo... Seguiste bajando, recorriste mis muslos... Uff, te entretuviste en mis ingles... Notaba mi excitación, aunque la quería evitar...

Notar como tus hombros se colocaron entre mis piernas, sentir como me agarrabas con tus manos para evitar que pudiera escapar, aunque eso no era posible.

Sentir como tu lengua se iba abriendo camino... como se adentro hasta llegar a mi clítoris... como empezó a jugar con él, lamiéndolo sensualmente, mordisqueándolo, succionándolo... haciendo que mi excitación fuera más y más grande...

Sentir como me iba acercando al clímax, como mi cuerpo se estremecía, como subía la temperatura corporal, como... alcanzaba un orgasmo... a pesar de ello no me dejaste descansar, continuaste... conseguiste uno detrás de otro hasta llevarme a la extenuación...

Cuando desperté ya no estabas allí... ¿Habría sido todo un sueño?...

domingo, 20 de enero de 2008

Desesperación


Esto ya lo sabía, era consciente de ello hace mucho tiempo, sabía que iba a llegar de un momento a otro, siempre me pasa y siempre me pilla por sorpresa.


Después de tantos meses de preparación, de sacrificarme en muchos aspectos... voy y ahora, en la recta final, entro en crisis... esperaba que tardara un pelín más en llegar pero, esta vez, se ha anticipado.


Tras una semana peleando, a cara perro, con el dichoso temita ahora me siento incapaz de sacarlo adelante. Es como si toda la información se hubiera borrado de repente; pero, en otros momentos, es como si tuviera exceso de información, no soy capaz de exteriorizarla con cierta coherencia, me siento ignorante... ridícula... incómoda... la situación me supera.


Temo estos momentos de crisis, por mi cabeza pasa el querer dejarlo todo, el tirar la toalla y dedicarme a otra cosa... No me gusta como redacto, no me gusta mi letra, no me gusta lo que estudio, no me gusta la competitividad, no me gusta...


Sólo me quedan dos días, por delante, para la primera prueba de fuego, con nuestro queridísimo preparador, el pánico se apodera de mí. Intento autoconvencerme de que él va a ser comprensivo y va a saber darnos ánimos y orientarnos. Me repito una y otra vez, a mi misma, que por esto es por lo que vamos, que si ya lo supiéramos hacer bien no le necesitariamos a él... Supongo que soy excesivamente exigente conmigo misma; siempre me he propuesto, al empezar algo, que o lo hago bien o no lo hago... siempre hacia delante y con confianza.


Intentaré contener las tentaciones que tengo de darme de cabezazos contra las paredes. Intentaré reencontrar mi optimismo. Intentaré convencerme que soy la más-mejor. Intentaré...

ODIO estos días grises.

jueves, 17 de enero de 2008

Cambios En Mi Rutina


Ufffffffffffff ¿Me echabas de menos? Yo a ti sí, todos los días te he tenido en la cabeza pero no me ha sido posible dedicarte unos segundillos... hasta que hoy me he dicho, a mi misma, de hoy no pasa sin escribir algo.

Tengo a mis neuronas secuestradas desde el lunes cuando, a primerita hora de la mañana, me vi publicadas, a traición, las bases de mi convocatoria. En todos estos años es la primera vez que me pilla en bragas... otras veces se oían comentarios o se filtraban noticias varios meses antes, pero esta vez... HERMETISMO TOTAL, sólo había tenido una ligera insinuación, de una compañera, pero sin demasiado convencimiento.

Relato de los hechos:

LUNES 14

8:05. Hago mi recorrido diario por las páginas web oficiales.
8:08. Ojos como platos... Desesperación... Debo imprimirlo... Lo leo... ¡¡¡Diiiiiiiiios mío!!! Es cierto lo que veo... ¡Han publicado las bases!
8:10. Una vez semi-recuperada del disgusto inicial... pongo en conocimiento de mis compañeros la noticia... a todos les parece una estupenda noticia... ¿por qué será? ¿tendrá algo que ver que la única que no es fija soy yo?
8:15. Paso al despacho de mi jefa para cambiar impresiones... no me tranquiliza “endemasiado” la conversación.
8:30. Comienza el intercambio de “emilios”:
* Tíiiiiiiiiiiiia ¿lo has visto?
* Joooooooooooer, ya lo creo que lo he visto.
* Peeeeeeeeeeeeero ¿para cuando será?
* Pues espera que lo calculo... (unos cuantos cálculos después) Asins, en frío, creo que tenemos, como mínimo, unos 3 mesecitos por delante
* ... (asins el resto de la mañana... emilio p'alla... emilio p'aka)
Resto de la mañana. Pues como que no hay forma de centrarse en lo que se celebra... así que la mañana poco productiva.
14:30. Me esfume del curro (esto del horario flexible es una gozada) camino p’ami casita.
15:20. Un pequeño refrigerio, un cafelito, un piti y un poquillo de relax.
16:15. Salgo de casa, a toda velocidad, para recoger a mi compi, de sufrimientos, y dirigirnos a Chipilandia.
16:30. Recojo a mi sufrida compi... Rajar, quejarnos, protestar... amos un día mormormor.
18:00. Reencuentro con nuestro queridísimo preparador... le damos unos segundillos de relax.
18:02. Le alargo un papelito, al preparador, para que lo lea, sin decirle que es... así la sorpresa será mayor.
18:03. Se le borra la sonrisa de la cara (al preparador, se sobreentiende ¿no?)... la cosa se pone seria... tenemos que cambiar el plan de estudios.
19:00. Se despide de nosotras hasta la próxima semana, dándonos muchos ánimos.

CONCLUSIONES DEL LUNES:
- Hay que estudiar más horas al día.
- Cambio del día en que debemos acudir a clase y doble horario de clases.
- Examen semanal.
- Tengo que coger, a cara perro, el dichoso desarrollo.

MARTES 15

Preparo el escenario de estudio. Reordeno los temas, coloco cada Ley en su sitio, me reorganizo los papeles y me dejo todo listo para empezar.

MIÉRCOLES 16

Empiezo a darle vueltas al primer tema que debemos desarrollar. Lo miro, lo remiro y lo vuelvo a mirar... Ánimo Dina, coge papel y boli y lánzate al ruedo.

JUEVES 17 (usease, hoy)

Sigo sufriendo con el dichoso temita... demasiadas cosas para contar en tan poco tiempo... capacidad de síntesis la tengo toda, pero no debo ni pasarme ni quedarme corta... enfins un sinvivir en mí.

Sólo espero sobrevivir a los próximos meses manteniendo mi salud física y mental, como mínimo, igual que hasta ahora.

UN DESEO: Poder complacer a mi compi de curro y llevármela un día (después de haber aparcado a sus pequeñajos) a pasar una noche de lujuria y desenfreno para celebrar mi aprobado.

viernes, 11 de enero de 2008

Mi Memoria


Me llamo María, bueno eso es lo que creo porque todo el mundo me llama así, pero en realidad no sé como me llamo... María, Carmen, Isabel.... pero el nombre que realmente me gusta es Aurora, ¿por qué nadie me llama así?

Vivo en una casa en el campo pero no sé que hago aquí, ni quién me ha traído. Aquí vive mucha gente que yo no conozco, ellos dicen que son mi familia.

Hay un señor muy cariñoso, que me abraza y me besa, que dice que es mi hijo Antonio. ¿Mi hijo? Yo no tengo hijos... creo.

También vive, aquí, una señora que me limpia mi habitación y me da la comida, ella dice que es Rosa y que es mi nuera. Creo que me miente y es la mujer de Antonio.

Además hay tres niños, que hacen mucho ruido, viviendo con nosotros que dicen que son mis nietos, pero como yo nunca he tenido hijos no puedo tener nietos.

Algunas veces los oigo hablar y dicen algo de un tal Señor Alzheimer y de mí, yo no sé quien es ese señor ni que tiene que ver conmigo. Además no debe de ser muy buena persona porque les oigo decir que por su culpa yo estoy así, aunque no entiendo muy bien que quieren decir con que “estoy así”.

Todos los días me acuerdo de José, mi marido. Seguro que él también se acuerda de mí, seguro que estará preocupado por mi ausencia y me estará buscando, sé que algún día me encontrará y me llevará a nuestra casa. Antes hablaba con Antonio y Rosa de José pero ellos empezaron a decir que José ya no estaba, que estaba muerto. Muchas veces me parece ver a José entrando a mi habitación y me pongo triste cuando me doy cuenta de que es Antonio que intenta confundirme.

Hace unos días que me siento cansada; ellos quieren que coma pero la boca no me obedece, no se abre. Sé que hablan, oigo sus palabras pero no sé que significan. Me han levantado de la cama, yo no quería, me han puesto en un sillón y me han atado a él.

Un día, cuando abrí los ojos, vi a mucha gente vestida de blanco a mí alrededor y no estaba en mi habitación. Pensé que me había muerto y estaba en el cielo, hasta que me agarraron y me metieron una cosa por la nariz. Ellos decían que me estuviera tranquila que era para alimentarme, pero a mí me dolía.

Otro día, al abrir los ojos reconocí la habitación, era mi habitación. Había mucha gente a mí alrededor llorando y a mi lado había un señor vestido de negro que decía cosas muy extrañas.

Estoy viendo a José que me pregunta si me quiero ir a casa con él, me siento feliz, le sonrío y me voy con él.

martes, 8 de enero de 2008

Pasión Por las Rebajas



Pues ya estamos aquí, en plena cuesta de enero y con las rebajas que nos reclaman para que nos gastemos lo que tenemos y lo que no tenemos.

Esta es otra faceta de mi vida en la que me siento un bicho raro. Se supone que a nosotras nos encanta ir a comprar “trapitos” y que debemos aprovechar las rebajas como excusa para ir de tiendas. Poder mirar y remirar, buscar y rebuscar, probarnos y volvernos a probar, conjuntar prendas, buscar complementos y un largo etcétera.... para luego llegar a casa satisfechas con nuestras adquisiciones y, entonces, volvernos a probar todo lo adquirido para hacer un pase de modelos a las personas que no nos han acompañado en el recorrido consumista.

Pues yo no, a mí es nombrarme la frase “vamos de compras” y ya me descompongo toda todita toda. Lo primero que pienso es en como libarme:

- Fingir un ataque agudo de apendicitis. No, no colaría ya que tuve el honor hace años de que me la extirparan y, para mi desgracia, es de conocimiento general que sólo se tiene una... así que no cuela operarte dos veces.
- Fingir un infarto. Una es mala pero no llega a la crueldad, así que no me parece nada bien hacer pasar un mal rato para na.
- Romperme una pierna. Descartado... una tiene el umbral del dolor bastante alto pero no tanto como para llegar al masoquismo.
- ...

Después de buscar y descartar varias posibilidades me resigno y pongo mi mejor cara.

Hoy me ha tocado tarde de resignación, así que he “disfrutado” de las rebajas durante un par de horas o tres.

He “disfrutado”: de los apretujones en las tiendas, de los empujones, de las colas interminables para entrar al probador, de la lucha cuerpo a cuerpo (no, yo no lucho, a la primera de cambio me retiro, pero lo he visto) por conseguir una prenda, del desorden en los comercios (que digo yo ¿la gente en sus casas también deja las ropas tiradas por los suelos?), de las caminatas, del quitate-ponte y vuélvete a quitar, del susto de la VISA... para luego llegar a mi casa “escojoná”, con dolor de pies de tanto andar, dolor de brazos por ser la porteadora oficial, dolor de cabeza de oír a la gente.

El único momento en el que he disfrutado de las “rebajas” ha sido esta mañana, en una escapadita que nos hemos hecho a la tienda de al lado de la ofi, mientras nos echábamos el piti de después del almuerzo. Pero la escapadita no ha sido motivada por las rebajas si no porque ya le había echado el ojo a un maxijersey o un minivestido, no sé muy bien que es, la semana pasada y no me fue posible ir a comprarlo por la falta de personal que teníamos en la ofi.

He de decir que la espera me ha supuesto un “gran” ahorro en mi economía... el maxijersey o minivestido tenía la espectacular rebaja de algo más de ¡¡ dos euracos!! Todo un chollazo o ¿no?... ¿Para esto vale la pena esperar a las rebajas?

Yo sería feliz si nunca más tuviera que ir de tiendas, si para los próximos cambios de temporada me trajeran, a casa, la ropa que debo llevar... a mi todo me parece bien, no protestare... es más lo agradeceré eternamente.

lunes, 7 de enero de 2008

S'acabo




¡Por fin! ¡Por fin! ¡Por fin!. Ya han terminado las temidas Navidades, por fin todo vuelve a la normalidad, a la rutina. Es hora de empezar a recoger todos esos adornos navideños; el consumo energético bajará; la luz nocturna ya no cegará nuestros ojos; ya no nos tenemos que asustar cuando nos asomemos al balcón y veamos a un señor de rojo colgado en el balcón vecino.

Ya sé que también tiene sus cosas negativas:

- Semanas de curro de 5 días (para algunos de 6). Habrá que esperar hasta Semana Santa para tener algún día extra de fiesta (bueno, los de esta ciudad sólo tenemos que esperar hasta San Vicente, finales de enero, pero tampoco hay que decirlo y ponerle los dientes largos al personal).

- Ya no hay que acudir a esas megacomidas y supercenas que se instalan directamente en las cartucheras (o en la línea de flotación, dependiendo de las personas). Aunque una comidita gratis, de vez en cuando, no viene nada mal.

- Dejaremos de ver esos disfraces de “Qué felices somos y que contentos estamos”. Qué, en algunos casos, será sustituido por el disfraz de “Tú dime algo, si te atreves, que vuelvo a ser borde”

- Tenemos que empezar a sufrir la cuesta de enero... Canchins dies, lo largo que se hace este mes, todavía quedan 22 días para cobrar la nómina.

- Hay que acudir a las rebajas.... Uff, los pelos meseponen como escarpias. Gente, gente y más gente, apretujados, peleando por una prenda que tiene un descuento de ... ¡3 euros!

- Hay que retomar los estudios, ya no nos servirá la excusa de: “es que con tantas fiestas no hemos podido terminar de mirar el tema”

.....

Seremos positivos:

A los que les gusta la Navidad y se sienten tristes porque termina... Ánimo, ya ha empezado la cuenta atrás para que vuelva a ser, otra vez, 24 de diciembre.

A los que se han tenido que separar de sus seres queridos... Recordar los buenos momentos que habéis pasado juntos y seguro que, muy pronto, habrá otra excusa para poder juntaros de nuevo.

A los que tienen que volver a la jornada laboral normal... Pensar que en cuatro días estaréis planificando vuestras vacaciones de verano.

A los que les gusta el turrón... Ahora es buen momento, las grandes superficies empiezan a sacar sus stock a precio de saldo, si lo sabéis dosificar os puede durar hasta el Pilar.

En fin... a disfrutar de lo que tenemos y retomar la rutina lo mejor que podáis.

martes, 1 de enero de 2008

SMS Felicitaciones Navideñas



Cuando llegan estas fechas los Señores Telefónica, Vodafone y Orange se empiezan a frotar las manos y no es para menos ya que, se supone, que estas navidades se enviaran, o se han enviado, unos 200 millones de SMS para felicitar la Navidades y el Año Nuevo.

He de decir que yo soy una de esas personas que entran dentro de esta estadística, he enviado y he recibido SMS durante estos días... así que pensando pensando me he dicho, a mi misma, “Haz una pequeña recopilación de SMS”. Así que a ello voy:

Los que más me han gustado este año:

“Este año sólo voy a felicitar a la gente que de verdad me importa, a aquellos que cuando buscas en el móvil y lees su nombre se escapa una sonrisa. ¡Feliz Navidad!”

“Hoy te he ingresado 365 días de buena suerte, felicidad y todo lo que necesites en tu cuenta número 2008. Adminístralo que no hay más. FELIZ AÑO NUEVO”

“Espero ser la primera en felicitarte el año nuevo. ¡FELIZ 2010!”


Mis preferidos:

“Cuando nací me dieron a elegir entre ser muy buena en la cama o tener una gran memoria y ahora no recuerdo si te he felicitado las navidades”

“Feliz navidad. Si así, sin Poesías, chistes ni efectos especiales”

“Aviso a toda la población: El simulacro de paz y amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a cuñados y disuélvanse”

“Cuando el rey mago intente meterse desnudo en tu cama, explícale que lo que de verdad le pediste fue un Volvo... UN VOLVO!."

“Para el nuevo año te deseo la vida de un cepillo de dientes, que tengas mucha pasta, un buen mango y que te cepillen tres veces al día”

“Me dejas que te toque el wiwichu? wiwichu a merry crismas wiwichu a merry crismas, wiwichu a merry crismas an a japy niu yir...”

“Este año no esperes regalos. Estoy de copas con los Reyes Magos y la cosa se nos ha ido de las manos”

Los que me hubiera gustado enviar:

“¡Felisa me muero!¿que dices? FELISA ME MUERO. No hagas el tonto y ponte la dentadura.¡FELIZ AÑO NUEVO!”

“Donde estas? Te estamos buscando! Tienes que volver urgentemente, eres demasiado importante y además... sabes muy bien que no se puede hacer el Belén sin el burro”

“Brindo porque el año nuevo traiga felicidad. Grindo dambien dor gue dengamoss buuuchos esitoss. Y buidadiiin gon la garretera, ehhh buchachoss, hip, zi guebes no gonduscas. Gringo odra vess”

“En este momento en este país hay 66.000 personas haciendo el amor, 15.820 están terminando, 19.965 están empezando, 28.819 están en pleno placer y solo hay un@ leyendo mensajes. ¡¡¡ESPABILA!!! Feliz Año Nuevo”