lunes, 26 de abril de 2010

viernes, 23 de abril de 2010

¿Qué Toca Hoy?




MUCHAS FELICIDADES A LOS


JORGE


JORDI


XORXE


GORKA


GEORGES


JÖRG


GIORGIO


YURI


SEIORSE


GYORGY


YRJO...


DISFRUTAR DEL DÍA




y a los que teneís pensado subir al Cerro:


Mucho cuidadito que tanto aire puro os puede sentar mal y no queremos ver vuestra foto en los periódicos.

martes, 13 de abril de 2010

Historia de Lorenceta y Bastián




Mocetas de Coscullano,
de Labata y Ballobar,
de Tierz y Loporzano,
de Quicena y Bellestar.

Escuchar la triste historia
de Lorenceta Pulido,
una moza muy dispuesta
del pueblo de Santocilio.
Mantenía rilaciones
con Sebastián de Fencejo,
el mozo mayor más pincho
que sirvía en todo el pueblo.

Era Sebastián un mozo
más trebajador qu'el cierzo,
conocedor de las mulas,
la jada y el roscadero.

Sin embargo, con las letras
era un siñalín cerrau,
pues le estorbaba lo negro,
lo escribido y lo imprentau.

Todo era felizidá
entre tan güena pareja
y decidieron casarse
al fin de la sementera.

Más de pronto la tragedia
sin solución les cayó
al comprar donde sirvía
en vez de mulas, tractor.

Como de letras el pobre
no sabía ni la i
tuvo que marchar ta Huesca
como peón de albañil.

Ya que como tractorista
no se consiguió quedar,
pues ixigían carnet
y él no lo pudo sacar.

Se dispidieron muy tristes
jurándose mil amores
y ella se quedó en el pueblo
atendiendo sus labores.

Todo fue bien al principio
y de amor era un derroche
enviándose ricuerdos
con el cobrador del coche.

Mas con el tiempo al paicer
la cosa se fue enredando
y Sebastián a Lorenza
poco a poco fue olvidando.

Como Bastián era mozo
de planta fornida y fina
pronto consiguió acomodo
bailoteando en la piscina.

Una moza montañesa
que en Francia había sirvido
le enganchó con malas artes
queriéndole pa marido.

Mientras, Loreza, enfeliz,
esperaba que Bastián
en Huesca alcontrara piso
para poderse casar.

Muy pronto las malas lenguas
le llevaron la noticia
que en o baile Sebastián
con la otri s'entendía.

Ta Huesca como una fuina
subió por ixplicaciones
y en los porches del mercau
rompieron las rilaciones.

Lorenza, desesperada,
por tan grande traiduría
entre glarimas y chilos
quiso quitarse la vida.

Primero prebó, la pobre,
a beber agua do grifo,
pero solo consiguió
ir tol día de corrido.

Por el puente el Diablo abajo
quiso tirarse al Isuela,
cayendo encima a un gitano
que estaba cogiendo hierba.

Como de estos vetuperios
salió completa e ilesa,
ta Barcelona marchó
pa no sufrir más afrentas.

Perdida y abandonada
por un amor tan mezquino,
se ha corrido por allí
que ahura está en o barrio chino.

Y aquí termina la historia
de Lorenceta y Bastián,
dos novios que se esborciaron
por no saber estudiar.

Doncellas que me escucháis,
sincero sus recomiendo,
que a los novios mantengáis
bien sujetos del cabestro.

domingo, 11 de abril de 2010

Aragoneses Y Un Extranjero Por El Monte


Yo que, en su día, prometí que no volvería al campo hasta que estuviera libre de bichos y asfaltado voy y me encuentro organizando una excursión de domingueros (lo que hacen las “malas” compañías, dicho desde el cariño… claro)


El destino era cercano y sencillo (Sta. Eulalia de la Peña)

La excursión ha tenido de to, incluyendo que para llegar a destino (unos 19 km) hemos tardado más de una hora (pero esto es otra historia), pero el momento culminante ha sido cuando nos hemos encontrado, en medio de la nada, una verja con candado.

Dicen que la curiosidad mato al gato pues esto me va a pasar a mí algún día, mientras todos pasaban del tema una (que cuando se pone es una pesá) se ha empeñado en saber el porque habían subido esa verja hasta allí. Las teorías han sido de lo más variado:

- Será para que no se siente nadie allí porque se desprenden piedras.

- Será porque para las fiestas suben a alguna Virgen y no quieren que la robe nadie.

- Ah, claro, y subirán aquí de romería…

Mi teoría: “Debe haber pinturas rupestres”. No se me han reído a la cara, supongo que porque era yo la que llevaba las llaves del coche, pero por los adentros se estaban desgüevando de la risa.

Como buena aragonesa a tozuda no me gana nadie y estaba dispuesta a demostrar mi teoría (incluso hubiera sacado un rotulador para hacer alguna pintada… cualquier cosa con tal de tener razón, jeje) ¿qué ha ocurrido? Pues que ¡¡¡he encontrado una vaquita roja!!! (dejando boquiabierto al resto de los miembros del equipo)… ¿qué? ¿ahora quien se ríe por lo bajini?

No, si al final van a conseguir que me guste el campo (incluso lleno de bichos y sin estar asfaltado)

domingo, 4 de abril de 2010

Bailando Entre Lobos




Si me preguntan “¿Cómo estás?” siempre contesto lo mismo “Estoy güenísima”. Seguro que, en más de una ocasión, la persona que lo escucha pensará “Esta tía es estúpida” y entiendo que piensen así (seguramente yo también lo pensaría) pero esa respuesta tiene un pequeño matiz incorporado (que muy poca gente conoce) Cuando respondo “Estoy güenísima” no me estoy refiriendo a ningún aspecto físico simplemente es un auto-recordatorio de que, aunque mi sistema inmunológico sea algo juguetón, yo no me considero una persona enferma.

Cuando en la conversación se nombra el sistema inmunológico a la gente le viene a la cabeza una única enfermedad (lo sé porque lo he visto, en más de una ocasión, en la expresión de la gente e incluso, los más valientes, se atreven a preguntar directamente) Supongo que éste es el motivo por el que a muy pocas personas, en la actualidad, les comento que me pasa (por aquello de no tener que estar dando explicaciones a personas a las que no me apetece dárselas)

Además del SIDA hay infinidad de enfermedades en las que el sistema inmunológico anda distraído, desde una simple alergia (que es una reacción exagerada del sistema inmunológico) hasta la popularizada, recientemente, por el Doctor House, el LUPUS (en el que el sistema inmunológico se vuelve loco y empieza a atacar las células del organismo, como si fueran enemigo, pudiéndose convertir en una enfermedad sistémica)




Yo tardé 10 años en conseguir un diagnóstico sobre aquello que me estaba pasando; afortunadamente, durante todo ese tiempo, el sentido común me indicaba que cosas podía hacer y las que debía evitar a toda costa.

El NOTICIÓN me lo dieron un 31 de diciembre así que ya podéis imaginar que esa fue la “mejor” Nochevieja de mi vida (puede ser que por este motivo no me guste celebrar ese día).

Automáticamente recopilé toda la información a mi alcance sobre lo que me pasaba (huyendo, por supuesto, de la información de Internet, que no siempre es fiable) y la estudie de cabo a rabo y pregunté todas mis dudas y me controlaba todo aquello que podía indicar que la cosa no iba bien.

Fue una época en la que me consideraba, a mi misma, una persona enferma y, efectivamente, lo era (o así me sentía) en ese momento y lo fui hasta que, un día, mis analíticas salieron muy tocadas y me ví en menos de 24 horas, me colaron por la puerta de atrás (sin lista de espera ni na), en Nefrología. Yo ya sabía que si tenía los riñones tocados la cosa era grave (MUY GRAVE) y, en ese momento, ya me veía en diálisis. Después de 6 meses de estudios (en los que cada visita era un suplicio para mí, por aquello de que siempre pensaba que me iban a dar una mala noticia) me dieron una buena noticia, me daban de alta en esa especialidad porque mis riñones estaban estupendísimos de la muerte.

Ese día decidí que dejaba de ser una persona enferma y llegué a un trato con mi sistema inmunológico: yo dejaría de preocuparme por las cosas que pudieran pasar (sólo me preocuparía si sucedían), dejaría de mosquearme innecesariamente (ahora cuento hasta 100, antes de mosquearme, y muy poquitas veces me enfado), dejaría mis nervios aparcados en algún rincón, no haría esas cosas que no le gusta que haga, seguiría con mis controles periódicos y comenzaría a reírme hasta de mi propia sombra (la risoterapia es una buenísima terapia que lo cura to), a cambio, mi sistema inmunológico seguiría estando como una chota pero… sin molestarme a mí (o molestándome sólo lo justo y necesario) y así es como convivimos pacíficamente, ambos, en el mismo cuerpo desde hace años.

También hubo unas palabras que me ayudaron a adoptar la actitud que tengo, hoy en día, ante la vida:

“… Un investigador de gran prestigio (E.L.Dubois) comprobó que, de los pacientes diagnosticados entre 1950 y 1955, sólo vivían, al cabo de 3 años, alrededor del 10 por ciento. Diez años más tarde, entre 1963 y 1973, la supervivencia, al cabo de tres años, estaba ya por encima del 90 por ciento. Desde entonces han pasado otros 20 años: los pacientes con …, en estudios publicados a principio de la década de los años 80, tenían ya una supervivencia de alrededor del 80 por ciento al cabo de 10 años (incluyendo ancianos y pacientes graves); cada vez más parecida a la de la población normal.

No es suficiente. Dentro de diez, veinte años, cuando analicemos, una vez más, la evolución de nuestros propios pacientes (probablemente es Vd. uno de ellos) quiero que la supervivencia sea del 100 por 100; a todos los que trabajamos en nuestra Unidad de …. nos hemos empeñado en el asunto. Por favor, colabore con nosotros, tenga cuidado al cruzar la calle: ¡no estropee nuestra estadística!
(os aseguro que antes de cruzar la calle miro dos, tres e incluso cuatro veces... no quiero estropear esas estadísticas)

Así pues, si me preguntan “¿Cómo estás?” yo seguiré contestando “ESTOY GÜENÍSIMA”, porque así es como me siento interiormente.

Aaaaaaaaah, y para toda aquel que AÚN tenga dudas… NO, NO tengo el SIDA.