lunes, 29 de agosto de 2011

El Encuentro

En esta ocasión (y en contra de mi voluntad) el autor quiere permanecer en el anonimato... joooooooooo.

"Los dos amigos se encontraron en una cafetería discreta, en el barrio de Delicias en Zaragoza, se habían citado tras chatear, intercambiar misivas y flirtear un poco a través de Internet. Era un café tranquilo, no muy grande, que hasta hacía no mucho había sido una de las muchas “tabernas del pueblo” que jalonan ese barrio de la capital aragonesa. Aunque lo habían reformado hacía poco a coqueta cafetería, las paredes todavía parecían oler a los innumerable Farias fumados entre esas cuatro paredes, y en las esquinas todavía resonaban los ‘arrastro’ de las eternas partidas de guiñote de las tardes de los jubilados.


- Me alegra un montón que hayas bajado al final, tenía dudas de que finalmente vinieras a verme – le dijo Silvia con la típica y sincera timidez de la persona que ha sido capaz de escribir las subidas de tono más descaradas en la pantalla de un ordenador.

- ¡Cómo resistirme! – contestó Manolo con frescura y alegría, la verdad es que estaba impresionado, aunque había visto fotos de Silvia a través del facebook al natural ganaba muchísimo. Menuda, con un tipo precioso, una sonrisa que podía encandilar al mismo demonio y una mirada… Una mirada por la que cualquier mortal atravesaría medio mundo por poder disfrutarla en directo.

- Bueno, no te creas que he tenido siempre el mismo éxito – Silvia también estaba satisfecha, Manolo era algo más joven que ella, algo fondón se podría decir, pero sin estar gordo ni mucho menos, además se notaba que se cuidaba y tenía una brillantez intelectual aderezada con sencillez y sentido del humor que a Silvia le encantaba.

- Hay mucha persona sin luces suelta por este mundo, pero de eso nos aprovechamos los que sí que sabemos apreciar la belleza… en su más amplio sentido – le dijo mientras la miraba de arriba abajo con pícara sonrisa.

- ¡Eso se lo dirás a todas! – Silvia ya estaba más relajada, dispuesta a flirtear en cuanto se diera la ocasión.

- ¡No lo dudes! ¡Y todos también! – Manolo esbozó una sonrisa melancólica, bajó la mirada y cambió el tono – No quiero dar rodeos, no soy bueno haciéndolo.

- No los des, a mí tampoco me gustan las personas que me tratan de embolicar.

- Mejor, he venido porque tenemos que dejar de mantener cualquier contacto – Silvia quedó petrificada, otro gilipollas más que se había cruzado en su vida, no lo podía entender, si esta vez sí que parecía que había encontrado a alguien que de verdad merecía la pena, le dieron ganas de levantarse y dejar a ese fato gilipollas de los huevos plantado en la cafetería, pero decidió comportarse de manera “adulta”.

- ¿Y eso por qué? – dijo afablemente mientras sacaba el último paquete de tabaco que había comprado hacía ya 4 meses, cuando se propuso dejar ese vicio. En ese momento se acordó que no se podía fumar ya en las cafeterías, así que lo dejó tranquilamente sobre la mesa.

- Verás, estamos en septiembre ¿verdad?

- Ajá

- Y ya me habías comentado en varias ocasiones que me tenía que bajar a las fiestas del Pilar aunque fuera una noche.

- Podría estar bien, además me comentaste que normalmente venías todos los años con tus amigos.

- Ya, allí está la madre del cordero, te voy a decir lo que pasará. Vengo con mis amigos, como cada año a pasármelo bien y a olvidarme del mundo, sin embargo no podré dejar de pensar que tú estás también, así que mediante sms quedaremos en bar, hablamos, hemos bebido los dos quizá más de lo que deberíamos, empezamos a flirtear, desde luego yo te veo como una de las cosas bellas de la creación y tú me ves con mejores ojos, como ya sabes yo gano muchísimo cuando las féminas habéis bebido un poco, sobre todo si el bar tiene una luz tenue. 

Silvia no sabía por dónde iba a salir esta historia, pero desde luego ahora estaba con más curiosidad que rabia 

Ajá, continúa.

- Bien, sabes que estoy casado, sé que a ti no te importa, pero a mis amigos sí, así que te digo que en una hora nos vemos en tu piso, que vayas yendo y que ya buscaré un hueco entre el gentío cheposo para escaparme de mis amigos, luego ya les diré que iba tan tajado que me perdí y que me quedé sin batería en el móvil. Pasa la hora, tú ya estás en tu casa, algo nerviosa porque me has llamado y tenía el móvil apagado, me estoy retrasando 5 minutos y temes que me haya echado atrás. Pero no, finalmente llaman al telefonillo, contestas y me abres. Cuando entro en tu casa te ha dado tiempo a ducharte, ponerte un ligero perfume y vestirte con un camisón semitransparente que deja entrever una ropa interior de satén color roja, has estado dudando sobre si recibirme así, pero al final te querías sentir deseada y al fin y al cabo si quedábamos a esas horas no era precisamente para hablar de Dostoievski. Te abrazo someramente y te doy un beso en la boca, sin lengua pero con los labios entreabiertos, más que un pico pero menos que un morreo, es una sensación electrizante, de hecho parece como si tuviéramos 16 años. Antes de continuar te pido permiso para ducharme ya que huelo a choto y no me gusta ni me parece bien. Me dices que adelante, que me esperas en el salón y que si quiero tomar algo, te pido una ginebra con hielo, a sabiendas de que la dejaremos encima de la mesa y que habrá que tirarla al día siguiente. Preparas la ginebra mientras oyes como me ducho, no sabes si ir o no al baño, la indecisión te deja sentada en el sofá, el agua deja de correr, aparezco en el salón todavía con gotas de agua sobre mis brazos, torso y espalda y con una toalla blanca abrochada a la cintura, vaya, está más en forma de lo que aparenta vestido, piensas. Sonrío, me acerco a ti, me siento a tu lado y te digo que estás más preciosa que nunca, sonríes y bajas la mirada, te paso mi brazo por la cintura, te atraigo suave pero firmemente hacia mí, te sientas encima de mis rodillas, sobre la toalla, como si fueras una niña, levanto la cabeza, busco tus labios y respondes, nos besamos con sutileza al principio, enseguida pasamos a más, noto tu lengua fresca y juguetona contra la mía, te bajo el camisón y desabrocho el sujetador con soltura, Dios mío, qué pechos más lindos tienes, no muy grandes, pero perfectamente torneados, pareces una diosa griega, los acaricio, paso las yemas de los dedos sobre los pezones erectos, los aprieto entre el dedo índice y el pulgar, te hago un poco de daño y te pido perdón, tú sonríes. Cada vez siento más presión en mi entrepierna, tú también la notas, te levantas de mis piernas, desabrochas la toalla y respiro aliviado, tú miras con satisfacción, no es que tenga una erección del 15, tengo una erección del 19. Me lanzas una mirada pícara y resuelta, te sientas en el suelo y empiezas a jugar, con una mano, después con la otra, luego con las dos, estoy ya lubricando, te resulta fácil tirar del prepucio, el glande brilla, henchido, mi pene está durísimo, me hallo sumamente excitado, sacas la lengua, pasas la puntita por toda su longitud, me miras mientras lo haces, sabes que tienes todo el control y te gusta. Sigues con las manos, lentamente, escondiendo el glande y volviéndolo a sacar, entonces con premeditación y como a cámara lenta abres la boca y te introduces la puntita, succionas como si fuera un helado, yo creo que voy a enloquecer de placer, después te metes todo lo que puedes en la boca, lo sacas, lo miras, sigues manoseando y lamiendo con alevosía. Me levanto y te fuerzo a que te lo metas hasta lo más profundo que puedas, te lo sacas riendo y casi ahogada. Te alzo y te siento en el sillón, llevas todavía las braguitas de rojas de satén, están manchadas con un círculo de humedad, tú también has estado lubricando, te quito las braguitas y veo un sexo hinchado, te echas hacia atrás en el sofá y te dejas hacer, ahora soy yo el que está en control de la situación. Saco la lengua, con la punta empiezo a recorrer el perímetro de los labios mayores, una vez, dos veces, la tercera ya con más presión, cuando llego arriba paro, te meto el dedo índice en la vagina, y voy bajando con la lengua haciendo círculos concéntricos hasta que llego a tu clítoris, está grande, parece que quiere salirse, mientras añado otro dedo, sigo masajeando circularmente con la lengua, me pones la mano sobre la cabeza y me aprietas contra ti, estoy más cerca, hago más presión y en ese momento succiono esa cabecita loca que tanto me gusta, mi excitación crece más todavía si cabe, con la mano libre me masajeo la polla. Empiezas a jadear más aceleradamente, paro mis maniobras, abres los ojos esperando lo próximo, te penetro sin piedad, mis casi 20 centímetros entran, notando la firmeza muscular, pero con suavidad merced a toda la lubricación. Empujo con toda la fuerza de un desesperado que creyera que el mundo se va a acabar al día siguiente, tú te dejas llevar, arqueas la espalda, tus pechos bailan al compás de mis envestidas. Estoy tan excitado que me voy a ir ya, pero no quiero, paro, jadeante y sudoroso y con ojos febriles ataco de nuevo con el sexo oral, estás excitada, tú también quieres más y me dices que 
pare, te vuelvo a penetrar pero esta vez llevamos un ritmo más calmado, disfrutando los momentos.



Al final no puedo reprimirme más, te vuelvo a acometer con locura mientras te acaricio, yo termino algo antes que tú pero mi pene sigue duro, como si la noche acabara de comenzar, terminas tú, abrazada a mí, los dos sudorosos y jadeantes, nos tendremos que dar otra ducha pero nada importa, esa noche ha sido perfecta, incluso acabamos abrazados y compartiendo un estupendo desayuno en la cama.
Esto podría pasar ¿verdad Silvia?

- Eeeeh, sí, supongo que sería factible – Ahora estaba confusa, excitada y sin respuestas.

- Por esto tenemos que terminar, yo amo a mi mujer y tú y yo tenemos demasiados intereses en común para separar sexo de amistad o incluso amor. Yo no quiero ni dejar a mi señora, ni andar con mentiras. Tú no querrás ser “la otra” ni te gustará tener que dejar la relación o tener tentaciones de ir a mi casa y contar la verdad de lo que está pasando.

- ¿Qué me dices del CARPE DIEM del que hablábamos por el chat?

- CARPE DIEM, significa atrapa, agarra el día, sí, pero la sucesión de días y de momentos se convierten en pasado y futuro y allí está el problema. Es preferible que quedemos como personas que en su día se conocieron y que no pudieron llegar nada, es preferible que miremos al pasado y sintamos añoranza por unos días que jamás existieron que arrepentirnos de haber agarrado el momento en el instante equivocado. Te quiero y te deseo y siempre nos quedará esta noche de Pilares que acabamos de tener esta tarde, pero me tengo que ir.

Manolo se levantó, dio un beso en la confusa frente de Silvia, dejó el dinero de las consumiciones sobre la mesa y se fue. Ella se quedó con la extraña sensación de no saber si darle las gracias o darle una patada en las pelotas. Cuando finalmente se levantó y se fue hacia la salida lo único que acertó a decir fue: “¡Malditos frikis de Internet!”."

martes, 23 de agosto de 2011

Preparando El Encuentro

¿Cuánto hacía que conocía a Manolo? ¿Uno?... ¿dos?... ¿quizás tres años? y en todo ese tiempo escasamente se habían visto un par de veces. Cada vez que intentaban quedar, a tomar un café, surgía cualquier imprevisto que lo echaba todo por tierra.



Silvia recordaba perfectamente aquella primera vez que, de una manera casual, se vieron en persona.

Realmente se sentía tranquila ante este encuentro, él estaba felizmente casado y no había ningún tipo de “riesgo”.

Escogió aquella cafetería de la esquina, tan mona, en la que le gustaba tomar café, todas las mañanas, mientras leía el periódico, le parecía un lugar especial para quedar con Manolo.

Se sorprendió al darse cuenta que llevaba toda la semana intranquila pensando que ponerse ese día… ¿estaba bobita o que? ¡¡¡Había quedado con Manolo!!! ¡¡¡con su amigo Manolo!!! cualquier cosa sería apropiada.

Por fin llegó el día. Se empezó a arreglar sin prisa, pero sin pausa, quería estar perfecta y no dejo nada al azar, tenía controlado hasta el más mínimo detalle.



Como había previsto era la primera en llegar al lugar de encuentro. Después de tanto tiempo ¿se reconocerían? Esta iba a ser la primera vez que se vieran sin tener cerca a sus amigos en común… esto le producía un cosquilleo en la boca del estómago que le resultaba muy agradable.


Silvia quedo pensativa durante un instante… después se le dibujo una gran sonrisa, no había sido el encuentro esperado pero estaba segura de que jamás olvidaría aquella cita. 

(Continuará)

lunes, 8 de agosto de 2011

Y'astamos Allá


Aquí no me busquéis





aunque andaré cerca

Nos vemos en cualquier barra

¡¡¡DISFRUTAR DE LAS FIESTAS!!!

martes, 2 de agosto de 2011

Vic - Fezensac (y II)



Estoy perezosa como para andar escribiendo… así que un ligero resumen y arreando:



.- Cosa rara en mi pero ¡¡¡NO ME PERDÍ!!!

.- Pase mieditos… si, ya sé que no tiene ninguna lógica pero ¡¡¡les tengo miedo!!!, qué le vamos a hacer.

.- Me quede encerrada en el baño del camping… siesquemandagüevos, tener que recorrer casi 300 km. pa dar el espectáculo de esta manera (Reiiiiiiiiiiiiiiiina, gracias por estar allí pa socorrerme).

.- Pase frío, pase calor, pase más calor, pase sueño… no puedo decir que pasara sed (aunque es difícil de cojones pedir y que te entiendan… porque yo esto del francés, hablado, como que no lo domino)

.- Dormí, comí, bailé, reí y hablé (uuuuuuuuuuuuy, me falto llorar... cachins, ya sabía yo que me olvidaba de algo)

.- Disfrute como una enana (o incluso como dos)



Enresumiendo:

Que me lo he pasado teta, que he disfrutado, que he conocido a gente mu maja y que si hay que repetir… pues se repite, que coño

lunes, 1 de agosto de 2011

Vic - Fezensac (I)

Soy facilona (ya lo sabéis) y tan pronto La Maru me soltó un “Reina, ¿nos vamos p’alla?” la mendas (sin pensárselo dos veces y sin tan siquiera saber ande andaba) le dio un “Si, quiero”

Así que este finde nos hemos hecho chorrocientos kilómetros para (en mi caso) dar un poquillo la nota (siesque no mese puede sacar de casa)…yasieso mañana os cuento que ahora tengo la neurona de pensar demasiado cansada.

 Pake sus hagáis una idea