jueves, 25 de julio de 2013

Su Deseo




“Un día especial merecía una celebración especial”, pensó al despertar.

Era el día de su cumpleaños, le tocaba cambio de década, eran como el inicio de una nueva etapa y le gustaba celebrarlos de una manera especial.

Hoy se dedicaría el día, por completo, a ella, a mimarse.

Se preparó un gran desayuno: zumo natural recién exprimido, un café bien cargadito, un poquito de fruta y un gran trozo de bizcocho de chocolate, al que le colocó 4 velas (una por cada década)



Mientras encendía las velan pensó: “¡Que carajo! Una sólo cumple 40 años una vez en su vida… este año voy a pedir MI DESEO

Desde niña estas cosas le habían parecido una estupidez mayúscula pero, si  lo pensaba fríamente, tampoco era nada malo.

Dedicó unos minutos para elegir bien su deseo (no fuera a ser que se le cumpliera)

Al soplar las velas se dijo en su cabeza: “Deseo tener un amor de verano. Un amor corto pero apasionado”

El verano estaba dando sus últimos coletazos pero aún quedaba el tiempo suficiente para que su deseo se cumpliera.

Con lo mucho que había sufrido se merecía tener esa pequeña recompensa. Saberse querida, admirada, mimada, adorada, deseada… por un hombre. Sentirse como una princesa, como una diosa… a su lado. Mirarle a los ojos y tener la certeza que sólo la veía a ella…Compartir unos días con alguien que la quisiera con locura.



Deseaba tener ese amor adolescente de verano, ese amor que dura unos pocos días y que se recuerda toda la vida.



domingo, 21 de julio de 2013

"Amor" Entre Desconocidos


La ves llegar. Lleva un bonito vestido blanco que deja sus hombros al descubierto.

Adviertes que al trasluz el vestido es completamente transparente, permitiendo ver aquello que comenzabas a imaginar. No puedes apartar tu mirada. Te das cuenta que bajo esa ligera tela no hay nada más.

Si se observa detenidamente puedes ver como se dibuja su culete redondito, como a ti te gusta, que pide guerra.

No puedes evitar tener una erección al contemplarlo, notas como te aprieta más y más el pantalón. No puedes apartar tu vista, quieres aprenderte el contorno de ese trasero. Deseas que se de la vuelta para contemplarla al completo.

Te entrar ganas de gritarle “GÍRATE” pero hay mucha gente alrededor y quieres pensar que eres el único que se ha dado cuenta de su presencia, el único que contempla su “desnudez”

Cuando se gira puedes apreciar como se dibuja su pubis, una fina hilera de pelillos (que imaginas muy suaves) dirigen el camino hasta el “paraíso”. Te gustaría comprobar si esta calentito, si está húmedo.

Tienes que comprobarlo, quieres comprobarlo y quieres que sea ahora. Te acercas, con decisión, y la invitas a tomar algo. ¡¡ACEPTA!! Entráis en el primer bar, sólo queda sitio en la barra, tienes suerte hay dos banquetas libres, ideal.



Acercas su silla hacia ti, sus piernas quedan entre las tuyas.

Como quien no quiere la cosa pasas tu mano por su muslo hasta llegar al borde del vestido. No se ha retirado, parece receptiva. Das el siguiente paso, introduces tu mano bajo la tela y tocas su rodilla.

La miras. Te mira. Sonríe… es una sonrisa de asentimiento. Puedes seguir. Te permite seguir… Desea que sigas.

Acaricias el exterior de su muslo. Te agrada el tacto. Es suave, muy suave.

Dejas tu mano apoyada en su rodilla mientras dudas por unos segundos… decides intentarlo. Pasas tu mano hacia el interior de sus piernas mientras ellas las separa un poco para facilitarte el acceso. No esperabas que fuera tan sencillo.

La vuelves a mirar. Una sonrisa pícara se dibuja en su cara. Una sonrisa que te esta diciendo “No pares ahora, sigue. Nos va a gustar”

Miras alrededor. Nadie parece darse cuenta de lo que está pasando. Continuas.

Titubeante deslizas tu mano entre sus muslos. Mientras ella acaricia, como sin darse cuenta, con su rodilla tu tremenda erección. Eso te hace seguir avanzando con más seguridad.

Tocas ligeramente ese pelillo suave que te indica que estás llegando. Separa un poco más las piernas, para permitirte que llegues mejor y que nadie se de cuenta.

Acaricias con la yema de los dedos, está húmedo, muy húmedo, increíblemente húmedo y todavía no le has introducido nada.

La miras. Tiene los ojos entornados. Te sonríe de nuevo. Decides seguir.

Le introduces un dedo. Conforme va entrando notas como da un respingo de placer. Lo desea. Le gusta. Su respiración se acelera. Lo está disfrutando.

Lo más importante es que nadie se de cuenta, que sea algo entre ambos.

Cada vez se acelera más su respiración. Eres consciente del esfuerzo que hace por no gemir para que nadie lo note.

Al fondo de la barra alguien se ha dado cuenta de lo que esta sucediendo. Pone una sonrisa de complicidad, le gusta el espectáculo. Lo que te motiva más y más.

La miras. Está muy caliente. Dedicas unos segundos a observarla, ves como sus pezones están muy duros y luchan por salir del vestido. Esos dos bultitos están pidiendo que los mordisquees.

Mientras tus dedos juegan con su clítoris, los introduces en su vagina. Cada vez está más mojada. Está a punto de correrse. Lo notas. Lo sientes. Y te calienta aún más.

Se te acerca al oído y te dice: “Te espero en el baño y te traes al del fondo de la barra para que nos mire… no le podemos dejar a mitad del espectáculo”

Contemplas como se dirige al baño.

Obediente te acercas al tipo del fondo: “Nos espera a ambos en el baño ¿Vienes?”

Asiente con la cabeza



Llamáis a la puerta. Ella la abre, mientras pasas introduce su mano en tus pantalones.

Le levantas las faldas y ambos veis aquello que habéis imaginado: bonito, pequeño, recogido, apetitoso, húmedo… pidiendo guerra



El Observador pregunta: “¿Puedo tocar?”

Ella te mira buscando respuesta… “¿Puede tocar?”“Di, ¿puede tocar?”“¿Lo introducimos en el juego?”

Como no respondes toma ella la iniciativa: “Si, puedes tocarme. Poneros de acuerdo y darme placer. Mientras uno me come el otro me folla. Pero darme placer”

Tímidamente el Tercer jugador le introduce un par de dedos, comprobando lo húmedo que está. Le da a lamer los dedos. Ella se recrea. Le encanta el sabor de su coño. Le encanta como sabe y como huele cuando está caliente, muy caliente. Y, ahora, esos dos desconocidos lo estaban consiguiendo.

Coge tu cabeza y la lleva hasta su sexo para que se lo lamas, se lo chupes, lo mordisquees, lo folles con tu lengua…

Mientras la devoras ambos estáis acariciándola. Le gusta esa sensación. Notar como lamen su clítoris mientras uno le esta follando su vagina con sus dedos y el otro está jugueteando con su ano.

Se levanta. Te apoya contra la pared para poder cabalgarte, mientras el Tercer jugador sigue jugueteando con su culito.



Te folla salvajemente. Se retuerce. Se corre una y otra vez. Te gusta verlo. Te gusta oírlo

Os está gustando la experiencia. Una desconocida que os da y a la que dais placer.

De pronto dice: “Follarme los dos. Los dos a la vez”

Cuesta un poco compenetraros los tres pero lo lográis.

Los gemidos son cada vez más intensos.

Los golpes en la puerta, para que salgáis, cada vez son más insistentes pero no vais a salir hasta que os corráis los tres.

El ritmo sube en intensidad

Estáis llegando al orgasmo. Un orgasmo intenso

El semen recorre sus agujeros

Te pide una última cosa: “Cómeme tu semen mientras sale de mi vagina”

Nunca lo habías hecho pero te gusta el sabor de tu semen mezclado con el sabor de su coñito…

jueves, 18 de julio de 2013

Dina Protesta




Lugar:
Huesca. Hospital General San Jorge. Servicio de Urgencias. Box 3

Día:
Domingo, 14 de julio de 2013

Hora:
Entre las 19’00 y las 20’00 horas

Protagonistas:
Dina
3 miembras del personal del SALUD

Artistas invitados:
Auxiliares, Enfermeras, Celadores, Doctores y pacientes varios


Hechos denunciados:

Dina (usease, yo misma), por segunda vez en 10 días, ingresa muy enfermita en el Servicio de Urgencias de dicho Hospital.

A los pocos minutos de haber ocupado el cubículo asignado observo como 3 ¿enfermeras?/¿auxiliares?/¿celadores? (individuas para más señas) tienen un comportamiento extraño frente a mi Box, ante lo que, y a pesar de tener mermadas mis facultades, presto atención a lo que está sucediendo, escuchando la siguiente conversación:

-Esa de ahí es
-¿Esa? ¿seguro?
-Si, esa es. Es que se ha cortado el pelo y por eso no la reconoces.

Al escuchar esta frase, y sabiendo lo mala fisonomista que soy, me fijo con más atención en aquellas 3 individuas, que tenían puesta su mirada en mi (como si fuera un mono de feria), buscando algún rasgo que me resultara familiar (ya que estaba más que claro que ellas sabían a la perfección quien era yo)… salvo que una de ellas es la que me había hecho el triaje (y que no conozco más que de eso), el resultado de la observación es NPI de quienes eran.

Si me hubiera encontrado un poco menos enfermita me hubiera sentado en la camilla para preguntarles “¿Nos conocemos? Es que ahora no caigo”  pero mi cuerpo no me llevaba.

Durante varios minutos más estuvieron pasando (eso si, ahora ya individualmente) fijándose en la mendas. Alguien se debió percatar de este detalle porque tuvieron la delicadeza de cerrar mi cortina y dejarme fuera su campo de visión (que una estaría enfermita pero no se había quedado ni ciega ni sorda).


Podéis pensar que soy una egocéntrica y que sus miradas no iban dirigidas a mí. Si, podría ser, salvo que:

-El Box de mi izquierda estaba ocupado por un chavalín de unos 16 años
-En el Box de mi derecha estaba residiendo un señor de unos 50 años
-Y, efectivamente, me he cortado el pelo hace poco

Vamos, dicho en otras palabras, lo que viene siendo blanco y en botella.

Sí, se lo que estáis pensando, “quien este libre de culpa que tire la primera piedra”, todos en nuestros trabajos y en nuestras vidas diarias hemos dicho en alguna ocasión “¿te acuerdas de aquel/aquella de la que te hable?.... pues acaba de entrar a la oficina o esta sentada al fondo del bar o….” y hasta aquí todo normal, ya que la inspección se suele hacer de una manera discreta.

Mi crítica va por el corrillo. Ese corrillo lo hubiera entendido si después de asegurarse que yo soy yo alguna de ellas se hubiera acercado y me hubiera dicho “¿Eres Dina?... Yo soy Fulanita, amiga/familia/…. de….”

Así pues, si alguno de vusotrosustedes conoce a alguna de esas tres tipas, os agradecería que les hicierais llegar mi queja.

lunes, 1 de julio de 2013

Toma De Decisiones




Una frase retumbaba en su cabeza:

“Igual que un día decidiste quererme, cuando tu lo decidas dejarás de hacerlo”

A diario tomaba pequeñas decisiones (¿me cojo una rebequita por si hace fresco? ¿café o cortado? ¿voy en metro o en bus?) e incluso, en alguna ocasión, tomaba decisiones más importantes (¿invierto en bolsa? ¿me compro un piso?... ¿me pongo tetas?) pero jamás se había planteado un sentimiento como una toma de decisión.

No había decidido quererlo, seguramente si hubiera tenido la opción de elegir jamás hubiera considerado la posibilidad de enamorarse. Simplemente el sentimiento apareció un día y fue creciendo poco a poco; a pesar de los mil tropiezos ganó fuerza y se aposentó en su corazón.

Si no fuera tan visceral quizás no se hubiera dejado arrastrar por sus sentimientos ni se encontraría en la encrucijada de ¿tomar la decisión? de dejar de quererlo