sábado, 2 de abril de 2011

Juego De Seducción

No podía evitarlo, el juego de la seducción siempre iba con ella. Era algo natural, algo que formaba parte de su carácter y de lo que no podía, ni quería, desprenderse.

Su mirada, su voz, su entonación, sus movimientos, sus contoneos, su ropa, su olor… todo formaba parte de ese mecanismo que esperaba cualquier pequeña señal para ponerse en funcionamiento.

A diario se sorprendía, a si misma, tonteando en la cola del supermercado, con algún compañero  o con aquella persona que había llamado por teléfono. Se sorprendía al ser consciente de cómo estaba acariciando a esa persona que tenía a su lado, mientras mantenían una conversación. Se sonrojaba al darse cuenta de cómo había estado mordisqueando y mojando sus labios mientras escuchaba lo que le estaban contando.

Era consciente que por algunas personas podía ser considerada de golfa pero no le preocupaba, eso sólo demostraba que no la conocían lo suficiente como para saber que todo formaba parte de un juego que no tenía ninguna meta que alcanzar. Sólo era un entrenamiento, una puesta a punto, para cuando realmente necesitara usar esas armas.

No era fácil conquistarla, un físico no era suficiente para llamar su atención… ella necesitaba más, necesitaba que la supieran seducir, que estuvieran al nivel de ella, que supieran seguirle el juego.


Hacer el amor era la meta, el objetivo, pero lo más satisfactorio, para ella, eran los preliminares. Preliminares que podían durar unos minutos o incluso varios días.

Le gustaba que sus parejas, amantes, amigos especiales… supieran jugar con ella. Le encantaban esas conversaciones con doble sentido, esas frases que sólo ellos dos sabían descifrar, esas miradas desafiantes y seductoras, esas caricias disimuladas, el roce de un baile… todo eso elevaba su temperatura y su deseo, motivaba su imaginación, la obligaba a pensar en como podía sorprenderle, que nuevo juego podía introducir para no dejarse llevar por la monotonía… Monotonía que siempre acaba apareciendo y que lo estropeaba todo.