miércoles, 21 de diciembre de 2011

Quien Canta Su Mal Espanta

Llegados a estas alturas se suele hacer balance del año… así que “enresumiendo”:

Comenzó, el año, con un grandísimo divorcio.

Ha habido enfermedades de todos los colores y sabores. Así como varios pasos por Urgencias y por quirófanos (sin haber conseguido, EN NINGUNO DE ELLOS, unas tetas nuevas)

Por solidaridad, mi cuenta corriente también enfermo.

Se ha instalado algún kilillo que otro, de más, en mi línea de flotación (y se resisten a desaparecer).

Y, para remate, me han concedido mis vacaciones financiadas por el INEM (¡¡¡muchas gracias a todos por financiarlas!!!) y no he encontrado un candidato para pegar el braguetazo del siglo.

Como positivo sólo puedo sacar que este año es el que he conseguido dejar de fumar (y todo gracias a la ley antitabaco)

Haciendo las operaciones oportunas SÓLO puedo llegar a una conclusión:

En el 2012 SÓLO PUEDE IR TODO A MEJOR

Aunque no me gustan estas fechas este año marcan el inicio de mi muy-mas-mejor vida, así que:

¡¡¡FEEEEEEEEEEEEEELIZZZZZZZZZZZZ 

NAVIDADDDDDDDDD!!!




domingo, 18 de diciembre de 2011

Tópico Típico


Una mujer (si no quiere acabar con huesos en la tripa) no debe estar por las calles a partir de ciertas horas de la noche. Como si al sonar la última campanada de la medianoche desapareciera la ropa y todo el mundo se pusiera a fornicar (¡¡toooooooooooooma!!) como locos.

Sábado sabadete camisa limpia y polvete. No sé si interpretarlo como que TODOS los sábados se pilla cacho o que ya te puedes espabilar porque como NO sea sábado NO vas a pillarlo.

La primera vez es especial y siempre la recordarás. Salvo que la otra parte contratante tenga mucha más experiencia (que no suele ser lo habitual) suele ser un desastre que es mejor olvidar.

La noche de bodas también es especial y tampoco se olvida. Lo reconozco: “NO SE OLVIDA”, con la castaña que llevas ¡¡como para ponerte a enredar!!... tu meta, principal, es conseguir salir de aquel vestido lleno de botones e intentar alcanzar la cama… aunque sea reptando.

Esta noche mojo. ¿Porqué tiene que ser por la noche?... ¿qué le pasa a la hora del té?... ¿o como aperitivo?... algunas casas de citas tienen mucha actividad a la hora del almuerzo…

Esto me llevó a pensar de todos los “buenos momentos” que he tenido en mi vida ¿con cual de ellos me quedo?¿cual es el que recuerdo de una manera especial?

Enseguida me vino uno a la cabeza y… si, me quedo con ese sin dudarlo.


Fue hace pocos años. Era verano. Un día entresemana. Al despertar, para ir a currar, la cosa se lió, se lió y… los detalles “escabrosos” NO pienso compartirlos (así que ya podéis atar o desatar, según os interese, vuestra imaginación)

Cuando llegue al curro (una hora más tarde de lo que por costumbre llegaba):

Mi compañero P: Dina, ¿estas bien?
Yo (Dina, pa más señas): Si, P, muy bien
P: Te veo distinta ¿te pasa algo?
Yo: No, P, no me pasa nada, estoy bien.
P: Estas cambiada ¿has ido a la pelu? ¿te has maquillado más?...
Yo: P, estoy como todos los días
P: 

Al pobre lo tuve toda la mañana preocupado por mí pero ¿cómo le iba a contar que lo que me veía distinto era una cara de felicidad?...sobre todo por que, conociéndolo, hubiera querido saber que motivaba esa felicidad… y eso si que ya no se lo podía contar.

Y vosotros ¿con que “buen momento” de vuestra vida os quedaríais? (si queréis podéis compartirlo conmigo, se guardar un secreto)

viernes, 16 de diciembre de 2011

P'Acabala De Joder


Llego a casa y ¿qué me encuentro?... una carta a mi nombre… empiezo a leerla y (cito textualmente):

“… Por este motivo, ponemos en su conocimiento que nos encargamos de realizar el seguimiento de su baja…”

¡¡¡Mi baja!!!... ¿estas hablando de MI BAJA?... ¿¡¿¡¿¡De esa en la que me pedí el ALTA VOLUNTARIA hace 10 días?!?!?!

Sigo leyendo y:

“…Con el fin de realizar el seguimiento de su dolencia le citamos para que acuda el día 20 de diciembre de 2011…
En el supuesto de encontrarse en situación de alta médica, le rogamos que se ponga en contacto con el Departamento de…”

Anda y tócatelos a dos manos… que sea ese departamento el que se encargue de averiguar mi situación médica… ¿no ha llegado a sus oidos que estoy de baja?... pues también les llegará que me pille el alta.

Y rematan con un:

“…Le informamos que la incomparecencia injustificada a estos reconocimientos, supondrá la extinción de su derecho a la prestación económica…”

Amos a ver… que no me quiero enfadar… si partimos de la base que ayer me quede en la puta calle… ¿qué carajo me estas contando?... es más ¿cómo vas a demostrar que no he comparecido si la dichosa carta la has enviado por correo ordinario?...

Si… estoy cabreadamuuuuuuuuuuuuuuuuy cabreadaexcesivamente cabreada… pero se me pasará en breves y prometo escribir lo que tenía en mente antes de que me llegara la dichosa cartita… pero, de momento, dejarme disfrutar un rato de mi mosqueo.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Ten Cuidado Con Lo Que Deseas

He comenzado la mañana con un:


“realmente quiero
UNAS VACACIOOOOOOOOOOOOOOONES FINANCIADAS POR EL INEM!!!!”

Un par de horas más tarde:

“esta mañana pidiendo vacaciones financiadas
y YA LAS TENGO!!!

cese fulminante


Así que dentro de lo malo:

¡¡¡QUE ME DEJEN TRANQUILITAS LAS NAVIDADES!!!


jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Nos Ha Mirado Un Tuerto?

No sé cual es el origen de esta frase pero, como todos sabemos, se utiliza para indicar que parece que alguien te ha echado una maldición.

Este año (que ¡¡¡AFORTUNADAMENTE!!! acaba en ná) he debido ser la agraciada con dicha mirada porque…. ¡¡¡madre que racha!!!


lunes, 5 de diciembre de 2011

Flooooooooooren... ¡¡¡Te Necesito!!!

Regreso a casa, estoy satisfecha, he conseguido mi propósito. Al salir me había propuesto llegar, a casa, a una hora “decente”  y completamente serena… y así ha sido.

La puerta de mi edificio esta frente a mí, mientras busco las llaves observo, por el rabillo del ojo, como alguien me observa desde dentro del portal.


La prudencia aconseja no entrar sola en el portal pero como, para no perderla, no suelo sacar a la Señora Prudencia conmigo yo “p’adelante”. Mientras, iba pensando en quien podía ser la persona que me observaba desde dentro del edificio… ¡¡¡ya está!!! ¡¡¡Como no había caído antes!!! ¡¡¡EL PORTERO* del edificio!!!... seguro que, con lo bromista que es, espera a que vaya a introducir la llave en la cerradura y me abre la puerta… pero, como ya me lo espero, no me asustaré.

Para mi sorpresa la puerta NO se abre sola… ¡¡¡ tengo que utilizar MI LLAVE!!!

Una vez dentro me empieza a entrar el acojono: “Si no es el portero el que observaba… ¿quién era? y… ¿con que intención?” Empiezan a pasar un montón de ideas por mi cabeza (y, como es lógico, ninguna buena)… ignorando, de nuevo, a la Señora Prudencia decido seguir adelante… ¿Qué puede pasar? Sólo me separa unos pocos pasos del ascensor y de allí a la seguridad de mi hogar… pocos segundos más.

Respiro hondo (por aquello de reafirmarme en mi “¿valentía?”) y empiezo a avanzar por el pasillo de la derecha*, paso delante de la mesita* (que nunca supe quien la puso allí ni con que intención)… comienzo a respirar tranquila, media docena de pasos más y ya estoy en el ascensor.

Cuando giro hacia el ascensor descubro, con sorpresa, que sigo estando a la altura de la mesita… “¡¡Que raro!! Pensaba que había seguido andando. No importa, media docena de pasos me quedan” Retomo la marcha me giro, cuando considero que estoy a la altura del ascensor, y… ¡¡¡la MESITA!!! vuelve a ocupar su lugar… otro intento e ¡¡idéntico resultado!!!

Paro unos segundos para pensar. Algo me impide acceder a mi ascensor*  pero puedo intentar por el ascensor del otro lado. Me giro y comienzo la marcha.

Ando, ando y ando… pero cada vez que me giro sigo estando en el mismo punto, junto a la mesita.


Comienzo a sentirme mareada (como si estuviera muy muy borracha), empiezo a asustarme,… cuanto más intento avanzar menos me muevo.

Quizás si ando con los ojos cerrados lo consiga… ¡¡NO!! ¡¡tampoco esto funciona!!

Estoy muy mareada, confusa, aterrorizada… y mi anónimo “observador” sigue allí, al acecho… noto su presencia, su mirada…

Afortunadamente en este preciso instante desperté… Flooooooooooooren, ahora te toca a ti… ¿Qué significa?

*Mi edificio no tiene portero. Sólo tiene una única escalera y un único ascensor. No existe ninguna mesita que adorne ningún hueco del edificio

viernes, 18 de noviembre de 2011

Hace Calor



Jo, yo que saco a pasear el abanico tan alegremente y…. ¡¡¡madreeeeeeeeee la que puedo liar!!!… cacoleando he encontrado esto, tendremos que estudiarlo bien estudiado


EL LENGUAJE DEL ABANICO
Tocarse la mejilla derecha con el abanico: Sí
Tocarse la mejilla izquierda con el abanico: No
Entregar un abanico cerrado: ¿Me quieres?
Cubrirse la cara con un abanico medio abierto: Ten cuidado
Girar el abanico con la mano izquierda: Nos están mirando
Girar el abanico con la mano derecha: Quiero a otra persona
Abrir y cerrar el abanico para luego apuntar hacia un sitio: Espérame ahí
Abrir y cerrar el abanico varias veces: Me has tratado muy mal
Bajar el abanico: Sólo somos amigos
Abanicarse lentamente: Soy una mujer casada
Abanicarse rápidamente: Estoy comprometida
Abrir el abanico a la mitad: Espérame
Tocarse el ojo derecho con el abanico: Quiero verte
Cubrirse los ojos con el abanico abierto: Te amo.
Cerrar lentamente un abanico totalmente abierto: Me casaré contigo
Llevar un abanico cerrado colgando de la mano derecha: Deseo comprometerme
Contar las varillas del abanico: Quiero hablar contigo
Un abanico medio abierto tocando los labios: Bésame
Un abanico cerrado tocando los labios: Por favor, no cuentes mi secreto
Quitarse el pelo de la frente con la base del abanico: No me olvides. Pienso en ti
Mover el abanico cerca de la frente: Has cambiado
Tocar el corazón con el abanico: Te has ganado mi amor
Dejar caer el abanico: Soy tuya
Golpearse la mano izquierda suavemente con el abanico: Quiéreme
Tocar la palma de la mano con el abanico: Dudo que nuestra relación sea conveniente
Aparecer en el balcón con el abanico en la mano: Hoy voy a salir
Dejar el abanico en el balcón: Hoy no voy a salir
Llevar un abanico abierto en la mano derecha: Eres demasiado apasionado
Llevar un abanico abierto en la mano izquierda: Sentémonos a hablar
Examinar el motivo pintado en el abanico: Me siento atraída por ti
Agitar un abanico cerrado: Eres imprudente
Cambiar el abanico de mano: Estás mirando a otra
Abanicarse con la mano izquierda: No coquetees con esa mujer
Tocarse la nariz con el abanico: Sospecho que algo va mal
Cerrar el abanico de golpe: Estoy celosa
Golpear algo con el abanico cerrado: Estoy impaciente
Ocultarse del sol con el abanico: Eres feo.
Sostener un abanico abierto con las dos manos: Olvídame
Entregar un abanico a la madre o acompañante: Todo ha terminado entre nosotros

domingo, 6 de noviembre de 2011

Dos Y Dos Son Cuatro

Aún estoy en plena resaca del 3º y…


¡¡¡YA HA LLEGADO EL 4º!!!

Mi pequeñín ya ha cumplido 4 años y “paice” que fue ayer cuando comenzamos… Le han salido los dientes, ha aprendido a comer solo, a gatear e incluso a andar.

Ya empieza a ser una tradición el rescatar uno de mis momentos preferidos del año… Me pongo mi vestido de gala 


y me dispongo a disfrutar del elegido:


"Reencuentro


Miro con deseo. Hace tanto tiempo que ni sé como empezar. No recuerdo el sabor ni la textura.

Está allí, frente a mí. Lo cojo con dulzura y paso suavemente la lengua por la punta... uuuuuummmm ¡¡que rico!!... es tan bueno como lo recordaba.

Paso mi lengua lentamente, de arriba a abajo, de abajo a arriba, sin dejar ni un sólo rincón por lamer.

Noto su dureza y aún lo saboreo con más ganas.

Mordisqueo un poquillo, con cuidado, con delicadeza, sólo para sentir.

Mi lengua se desliza, de nuevo, jugueteando, moviéndose, haciendo círculos.

Por fin me decido y lo introduzco muy suavemente en mi boca... poco a poco va entrando hasta tenerlo todo en mi interior... dentro... fuera... lametón...

Quiero hacerlo durar, que no se derrita todavía... quiero saborearlo un poco mas"



martes, 25 de octubre de 2011

Gil-i-pollas

¿Os habíais preguntado de donde viene la palabra? Si os soy sincera, yo NO… pero al recibir, hoy, este correo… no puedo por menos que compartirlo… curiosa historia del “palabro”


En Madrid hay una calle llamada de Gil Imón, haciendo de travesaño entre el Paseo Imperial y la Ronda de Segovia, para más señas. Es una calle dedicada al que fue alcalde de la capital, D. Gil Imón, en los tiempos en que el duque de Osuna organizaba sus célebres bailes, a los que acudía la alta sociedad, para poner en el escaparate familiar a jovencitas de la buena cuna, como oferta casadera. A las damitas de entonces se les aplicaba el apelativo de "pollas", que en el Diccionario de laReal Academia Española llevan, como cuarta acepción, figurada y familiarmente, el significado de jovencitas, algo que hoy prácticamente se ignora. La polla de entonces no tenía nada que ver con el significado de morbosas connotaciones por el que ha sido sustituido ahora.

El tal Don Gil era un personaje de relieve (la prueba está en que tiene dedicada una calle) y su nombre aparecía frecuentemente en los ecos de sociedad de las revistas del corazón de la época. El hombre se sentía obligado a responsabilizarse de sus deberes familiares, como buen padre. Tenía dos hijas en edad de merecer, feúchas, sin gracia, y bastante poco inteligentes. Y se hacía acompañar por ellas a absolutamente todos aquellos sitios a los que, invitado como primera autoridad municipal, tenía que acudir.

 -¿Ha llegado ya D. Gil?
 -Sí, ya ha llegado D. Gil y, como siempre, viene acompañado de sus pollas.

Mientras D. Gil se encargaba de atender las numerosas conversaciones que su cargo de alcalde comportaban, sus pollitas iban a ocupar algún asiento que descubrieran desocupado, a esperar a que algún pollo (o jovencito) se les acercase, cosa que nunca sucedía. La situación, una y otra vez repetida, dio lugar a la asociación mental de tonto o tonta con D. Gil y sus pollas.

¿Cómo describir esa circunstancia tan compleja de estupidez? Los imaginativos y bien humorados madrileños lo tuvieron fácil: para expresar la idea de mentecato integral e inconsciente ¡Ya está!: Gil (D.Gil)-y-pollas (las dos jovencitas hijas suyas) = gil-i-pollas. Cundió por todo Madrid, que compuso esta palabra especial, castiza, nacida en la Capital del Reino y, después exportada al resto de España, ganándose a pulso con el tiempo el derecho de entrar en la Real Academia Española

domingo, 2 de octubre de 2011

Te Perdono Porque Te Quiero, Me Alejo Porque Me Quiero

Cada noche, al cerrar la puerta de su habitación le venía a la cabeza el recuerdo de aquella última noche.



Repasaba todo lo que había pasado intentando comprender porque había acabado todo así. No buscaba culpables sólo intentaba encajar las piezas de aquel puzzle.

Después de los días tan duros que había pasado ese momento le estaba resultando de lo más relajante, agradable y tierno. Estar abrazados, estar acariciando su cuerpo como demostración de afecto, de cariño, sin ninguna connotación sexual la terminó de enamorar de él. Estuvo a punto, un par de veces, de decirle aquellas palabras mágicas: “Te quiero”, aunque hubo algo en su interior que no se lo permitió, quizás intuía que tantos días en calma sólo podía presagiar una gran tormenta.



No se confundía, sin saber muy bien cual fue el detonante, para esta ocasión, comenzó la tormenta, la peor de todas las vividas a su lado. En ningún momento temió por su integridad física pero la intensidad verbal y sus demostraciones llegaron a unos niveles increíbles.

No podía argumentar nada en su defensa, no podía repeler esos ataques verbales sólo podía pensar “Ya he vivido algo parecido en el pasado y no quiero volverlo a vivir” y empezó a blindar poco a poco sus sentimientos.



Una pregunta vino a su cabeza: “¿Quieres que te ayude a que me hagas desaparecer de tu vida?”, se la pregunto varias veces hasta que consiguió una respuesta: “Si”.

Él estaba herido por el error que ella había cometido, se lo había repetido una y mil veces.

Ella no le diría lo que le llegaron a herir sus palabras. Como cada frase le desgarraba más que la anterior. No podrá decirle que el abrazar a alguien que aprecias no es porque se busque restregarse. No podrá decirle que si pensaba que los tíos que la conocen sólo se acercaban para intentar echarle un polvo es que no valoraba ni veía el resto de las cualidades que ella poseía. No podrá decirle que su objetivo en la vida no es buscar una polla, su objetivo es vivir, disfrutar, amar, aprender, viajar... e intentar ser feliz. No podrá decirle que si ha tenido y tiene amor en su vida. No podrá decirle… ¡¡¡hay tantas cosas que no le dirá!!! Pero, sobre todo, no podrá decirle que las palabras también hieren, que una vez pronunciadas, aunque luego se pida perdón, ya han dejado su herida.



Sonríe al recordar una frase que él le repetía “Sólo os gusta que os traten mal, cuanto peor os tratan más enganchadas estáis de ellos”… resulta que iba a tener razón si no… ¿Cómo se entendía que estuviera enamorada hasta las trancas de él?

lunes, 26 de septiembre de 2011

Así Semos



A las personas nos atrae o nos disgusta la manera de ser de las personas que tenemos frente a nosotros. Cuando esa atracción (en positivo) culmina en relación (ya sea de amistad, sentimental, …) conlleva la aceptación de esa persona, con todos sus defectos y todas sus virtudes.

Todos estamos de acuerdo en que existen comportamientos que puedes pedir que no hagan en tu presencia (“Joer, no te eches un cuesco mientras estamos comiendo”, por decir algo) y que tu, tan pronto seas consciente de ello, evitaras o suavizaras aquellas cosas que puedan molestar a la otra parte. Son pequeñas modificaciones que haces de una manera voluntaria.

El problema es cuando quieren darte una mano de chapa y pintura; cuando quieren tunnear por completo tu manera de ser y de actuar convirtiéndote en otra persona (persona que, por cierto, odiarán en el futuro… ya que será un producto defectuoso)

En una ocasión lo consiguieron, borraron mi sonrisa… sólo fui capaz de darme cuenta cuando volví a recuperarme a mi misma.

Hubo otra ocasión en la que estuvieron a punto de conseguirlo… ya habían conseguido meter medio cerebro en el taller… afortunadamente pude recuperarlo a tiempo (aunque sufrió algún daño en el proceso)

Ahora lo detecto casi antes de ser pensados los cambios y… corro… corro muy rápido 

viernes, 16 de septiembre de 2011

En Off


Hace días que me apetece escribir un relato erótico-festivo y… que no hay manera, oiga. Si yo no tenía problemas… bueno, miento, tenía problemas a la hora de no hacerlos demasiado extensos pero por lo demás… oyes, que era ocurrírseme y en un par de pensamientos zas, allí estaba.



Podía ser el cansancio de todo el año pero… ahora ya he vuelto de vacaciones y ¿dónde está la inspiración?

La cosa es: no mes’escurre na que escribir… pero na de na… 

lunes, 29 de agosto de 2011

El Encuentro

En esta ocasión (y en contra de mi voluntad) el autor quiere permanecer en el anonimato... joooooooooo.

"Los dos amigos se encontraron en una cafetería discreta, en el barrio de Delicias en Zaragoza, se habían citado tras chatear, intercambiar misivas y flirtear un poco a través de Internet. Era un café tranquilo, no muy grande, que hasta hacía no mucho había sido una de las muchas “tabernas del pueblo” que jalonan ese barrio de la capital aragonesa. Aunque lo habían reformado hacía poco a coqueta cafetería, las paredes todavía parecían oler a los innumerable Farias fumados entre esas cuatro paredes, y en las esquinas todavía resonaban los ‘arrastro’ de las eternas partidas de guiñote de las tardes de los jubilados.


- Me alegra un montón que hayas bajado al final, tenía dudas de que finalmente vinieras a verme – le dijo Silvia con la típica y sincera timidez de la persona que ha sido capaz de escribir las subidas de tono más descaradas en la pantalla de un ordenador.

- ¡Cómo resistirme! – contestó Manolo con frescura y alegría, la verdad es que estaba impresionado, aunque había visto fotos de Silvia a través del facebook al natural ganaba muchísimo. Menuda, con un tipo precioso, una sonrisa que podía encandilar al mismo demonio y una mirada… Una mirada por la que cualquier mortal atravesaría medio mundo por poder disfrutarla en directo.

- Bueno, no te creas que he tenido siempre el mismo éxito – Silvia también estaba satisfecha, Manolo era algo más joven que ella, algo fondón se podría decir, pero sin estar gordo ni mucho menos, además se notaba que se cuidaba y tenía una brillantez intelectual aderezada con sencillez y sentido del humor que a Silvia le encantaba.

- Hay mucha persona sin luces suelta por este mundo, pero de eso nos aprovechamos los que sí que sabemos apreciar la belleza… en su más amplio sentido – le dijo mientras la miraba de arriba abajo con pícara sonrisa.

- ¡Eso se lo dirás a todas! – Silvia ya estaba más relajada, dispuesta a flirtear en cuanto se diera la ocasión.

- ¡No lo dudes! ¡Y todos también! – Manolo esbozó una sonrisa melancólica, bajó la mirada y cambió el tono – No quiero dar rodeos, no soy bueno haciéndolo.

- No los des, a mí tampoco me gustan las personas que me tratan de embolicar.

- Mejor, he venido porque tenemos que dejar de mantener cualquier contacto – Silvia quedó petrificada, otro gilipollas más que se había cruzado en su vida, no lo podía entender, si esta vez sí que parecía que había encontrado a alguien que de verdad merecía la pena, le dieron ganas de levantarse y dejar a ese fato gilipollas de los huevos plantado en la cafetería, pero decidió comportarse de manera “adulta”.

- ¿Y eso por qué? – dijo afablemente mientras sacaba el último paquete de tabaco que había comprado hacía ya 4 meses, cuando se propuso dejar ese vicio. En ese momento se acordó que no se podía fumar ya en las cafeterías, así que lo dejó tranquilamente sobre la mesa.

- Verás, estamos en septiembre ¿verdad?

- Ajá

- Y ya me habías comentado en varias ocasiones que me tenía que bajar a las fiestas del Pilar aunque fuera una noche.

- Podría estar bien, además me comentaste que normalmente venías todos los años con tus amigos.

- Ya, allí está la madre del cordero, te voy a decir lo que pasará. Vengo con mis amigos, como cada año a pasármelo bien y a olvidarme del mundo, sin embargo no podré dejar de pensar que tú estás también, así que mediante sms quedaremos en bar, hablamos, hemos bebido los dos quizá más de lo que deberíamos, empezamos a flirtear, desde luego yo te veo como una de las cosas bellas de la creación y tú me ves con mejores ojos, como ya sabes yo gano muchísimo cuando las féminas habéis bebido un poco, sobre todo si el bar tiene una luz tenue. 

Silvia no sabía por dónde iba a salir esta historia, pero desde luego ahora estaba con más curiosidad que rabia 

Ajá, continúa.

- Bien, sabes que estoy casado, sé que a ti no te importa, pero a mis amigos sí, así que te digo que en una hora nos vemos en tu piso, que vayas yendo y que ya buscaré un hueco entre el gentío cheposo para escaparme de mis amigos, luego ya les diré que iba tan tajado que me perdí y que me quedé sin batería en el móvil. Pasa la hora, tú ya estás en tu casa, algo nerviosa porque me has llamado y tenía el móvil apagado, me estoy retrasando 5 minutos y temes que me haya echado atrás. Pero no, finalmente llaman al telefonillo, contestas y me abres. Cuando entro en tu casa te ha dado tiempo a ducharte, ponerte un ligero perfume y vestirte con un camisón semitransparente que deja entrever una ropa interior de satén color roja, has estado dudando sobre si recibirme así, pero al final te querías sentir deseada y al fin y al cabo si quedábamos a esas horas no era precisamente para hablar de Dostoievski. Te abrazo someramente y te doy un beso en la boca, sin lengua pero con los labios entreabiertos, más que un pico pero menos que un morreo, es una sensación electrizante, de hecho parece como si tuviéramos 16 años. Antes de continuar te pido permiso para ducharme ya que huelo a choto y no me gusta ni me parece bien. Me dices que adelante, que me esperas en el salón y que si quiero tomar algo, te pido una ginebra con hielo, a sabiendas de que la dejaremos encima de la mesa y que habrá que tirarla al día siguiente. Preparas la ginebra mientras oyes como me ducho, no sabes si ir o no al baño, la indecisión te deja sentada en el sofá, el agua deja de correr, aparezco en el salón todavía con gotas de agua sobre mis brazos, torso y espalda y con una toalla blanca abrochada a la cintura, vaya, está más en forma de lo que aparenta vestido, piensas. Sonrío, me acerco a ti, me siento a tu lado y te digo que estás más preciosa que nunca, sonríes y bajas la mirada, te paso mi brazo por la cintura, te atraigo suave pero firmemente hacia mí, te sientas encima de mis rodillas, sobre la toalla, como si fueras una niña, levanto la cabeza, busco tus labios y respondes, nos besamos con sutileza al principio, enseguida pasamos a más, noto tu lengua fresca y juguetona contra la mía, te bajo el camisón y desabrocho el sujetador con soltura, Dios mío, qué pechos más lindos tienes, no muy grandes, pero perfectamente torneados, pareces una diosa griega, los acaricio, paso las yemas de los dedos sobre los pezones erectos, los aprieto entre el dedo índice y el pulgar, te hago un poco de daño y te pido perdón, tú sonríes. Cada vez siento más presión en mi entrepierna, tú también la notas, te levantas de mis piernas, desabrochas la toalla y respiro aliviado, tú miras con satisfacción, no es que tenga una erección del 15, tengo una erección del 19. Me lanzas una mirada pícara y resuelta, te sientas en el suelo y empiezas a jugar, con una mano, después con la otra, luego con las dos, estoy ya lubricando, te resulta fácil tirar del prepucio, el glande brilla, henchido, mi pene está durísimo, me hallo sumamente excitado, sacas la lengua, pasas la puntita por toda su longitud, me miras mientras lo haces, sabes que tienes todo el control y te gusta. Sigues con las manos, lentamente, escondiendo el glande y volviéndolo a sacar, entonces con premeditación y como a cámara lenta abres la boca y te introduces la puntita, succionas como si fuera un helado, yo creo que voy a enloquecer de placer, después te metes todo lo que puedes en la boca, lo sacas, lo miras, sigues manoseando y lamiendo con alevosía. Me levanto y te fuerzo a que te lo metas hasta lo más profundo que puedas, te lo sacas riendo y casi ahogada. Te alzo y te siento en el sillón, llevas todavía las braguitas de rojas de satén, están manchadas con un círculo de humedad, tú también has estado lubricando, te quito las braguitas y veo un sexo hinchado, te echas hacia atrás en el sofá y te dejas hacer, ahora soy yo el que está en control de la situación. Saco la lengua, con la punta empiezo a recorrer el perímetro de los labios mayores, una vez, dos veces, la tercera ya con más presión, cuando llego arriba paro, te meto el dedo índice en la vagina, y voy bajando con la lengua haciendo círculos concéntricos hasta que llego a tu clítoris, está grande, parece que quiere salirse, mientras añado otro dedo, sigo masajeando circularmente con la lengua, me pones la mano sobre la cabeza y me aprietas contra ti, estoy más cerca, hago más presión y en ese momento succiono esa cabecita loca que tanto me gusta, mi excitación crece más todavía si cabe, con la mano libre me masajeo la polla. Empiezas a jadear más aceleradamente, paro mis maniobras, abres los ojos esperando lo próximo, te penetro sin piedad, mis casi 20 centímetros entran, notando la firmeza muscular, pero con suavidad merced a toda la lubricación. Empujo con toda la fuerza de un desesperado que creyera que el mundo se va a acabar al día siguiente, tú te dejas llevar, arqueas la espalda, tus pechos bailan al compás de mis envestidas. Estoy tan excitado que me voy a ir ya, pero no quiero, paro, jadeante y sudoroso y con ojos febriles ataco de nuevo con el sexo oral, estás excitada, tú también quieres más y me dices que 
pare, te vuelvo a penetrar pero esta vez llevamos un ritmo más calmado, disfrutando los momentos.



Al final no puedo reprimirme más, te vuelvo a acometer con locura mientras te acaricio, yo termino algo antes que tú pero mi pene sigue duro, como si la noche acabara de comenzar, terminas tú, abrazada a mí, los dos sudorosos y jadeantes, nos tendremos que dar otra ducha pero nada importa, esa noche ha sido perfecta, incluso acabamos abrazados y compartiendo un estupendo desayuno en la cama.
Esto podría pasar ¿verdad Silvia?

- Eeeeh, sí, supongo que sería factible – Ahora estaba confusa, excitada y sin respuestas.

- Por esto tenemos que terminar, yo amo a mi mujer y tú y yo tenemos demasiados intereses en común para separar sexo de amistad o incluso amor. Yo no quiero ni dejar a mi señora, ni andar con mentiras. Tú no querrás ser “la otra” ni te gustará tener que dejar la relación o tener tentaciones de ir a mi casa y contar la verdad de lo que está pasando.

- ¿Qué me dices del CARPE DIEM del que hablábamos por el chat?

- CARPE DIEM, significa atrapa, agarra el día, sí, pero la sucesión de días y de momentos se convierten en pasado y futuro y allí está el problema. Es preferible que quedemos como personas que en su día se conocieron y que no pudieron llegar nada, es preferible que miremos al pasado y sintamos añoranza por unos días que jamás existieron que arrepentirnos de haber agarrado el momento en el instante equivocado. Te quiero y te deseo y siempre nos quedará esta noche de Pilares que acabamos de tener esta tarde, pero me tengo que ir.

Manolo se levantó, dio un beso en la confusa frente de Silvia, dejó el dinero de las consumiciones sobre la mesa y se fue. Ella se quedó con la extraña sensación de no saber si darle las gracias o darle una patada en las pelotas. Cuando finalmente se levantó y se fue hacia la salida lo único que acertó a decir fue: “¡Malditos frikis de Internet!”."

martes, 23 de agosto de 2011

Preparando El Encuentro

¿Cuánto hacía que conocía a Manolo? ¿Uno?... ¿dos?... ¿quizás tres años? y en todo ese tiempo escasamente se habían visto un par de veces. Cada vez que intentaban quedar, a tomar un café, surgía cualquier imprevisto que lo echaba todo por tierra.



Silvia recordaba perfectamente aquella primera vez que, de una manera casual, se vieron en persona.

Realmente se sentía tranquila ante este encuentro, él estaba felizmente casado y no había ningún tipo de “riesgo”.

Escogió aquella cafetería de la esquina, tan mona, en la que le gustaba tomar café, todas las mañanas, mientras leía el periódico, le parecía un lugar especial para quedar con Manolo.

Se sorprendió al darse cuenta que llevaba toda la semana intranquila pensando que ponerse ese día… ¿estaba bobita o que? ¡¡¡Había quedado con Manolo!!! ¡¡¡con su amigo Manolo!!! cualquier cosa sería apropiada.

Por fin llegó el día. Se empezó a arreglar sin prisa, pero sin pausa, quería estar perfecta y no dejo nada al azar, tenía controlado hasta el más mínimo detalle.



Como había previsto era la primera en llegar al lugar de encuentro. Después de tanto tiempo ¿se reconocerían? Esta iba a ser la primera vez que se vieran sin tener cerca a sus amigos en común… esto le producía un cosquilleo en la boca del estómago que le resultaba muy agradable.


Silvia quedo pensativa durante un instante… después se le dibujo una gran sonrisa, no había sido el encuentro esperado pero estaba segura de que jamás olvidaría aquella cita. 

(Continuará)

lunes, 8 de agosto de 2011

Y'astamos Allá


Aquí no me busquéis





aunque andaré cerca

Nos vemos en cualquier barra

¡¡¡DISFRUTAR DE LAS FIESTAS!!!

martes, 2 de agosto de 2011

Vic - Fezensac (y II)



Estoy perezosa como para andar escribiendo… así que un ligero resumen y arreando:



.- Cosa rara en mi pero ¡¡¡NO ME PERDÍ!!!

.- Pase mieditos… si, ya sé que no tiene ninguna lógica pero ¡¡¡les tengo miedo!!!, qué le vamos a hacer.

.- Me quede encerrada en el baño del camping… siesquemandagüevos, tener que recorrer casi 300 km. pa dar el espectáculo de esta manera (Reiiiiiiiiiiiiiiiina, gracias por estar allí pa socorrerme).

.- Pase frío, pase calor, pase más calor, pase sueño… no puedo decir que pasara sed (aunque es difícil de cojones pedir y que te entiendan… porque yo esto del francés, hablado, como que no lo domino)

.- Dormí, comí, bailé, reí y hablé (uuuuuuuuuuuuy, me falto llorar... cachins, ya sabía yo que me olvidaba de algo)

.- Disfrute como una enana (o incluso como dos)



Enresumiendo:

Que me lo he pasado teta, que he disfrutado, que he conocido a gente mu maja y que si hay que repetir… pues se repite, que coño

lunes, 1 de agosto de 2011

Vic - Fezensac (I)

Soy facilona (ya lo sabéis) y tan pronto La Maru me soltó un “Reina, ¿nos vamos p’alla?” la mendas (sin pensárselo dos veces y sin tan siquiera saber ande andaba) le dio un “Si, quiero”

Así que este finde nos hemos hecho chorrocientos kilómetros para (en mi caso) dar un poquillo la nota (siesque no mese puede sacar de casa)…yasieso mañana os cuento que ahora tengo la neurona de pensar demasiado cansada.

 Pake sus hagáis una idea

lunes, 25 de julio de 2011

Ana

En esta ocasión Florencio ha recogido el guante y... guuuuuuuuuau... tenéis que leerlo hasta el final si o si
Cuando llegó a casa lo primero que hizo fue desnudarse, dejó la ropa desperdigada por el salón, al modo desastrado que solo las personas solteras se pueden permitir, el mayor placer fue sentir los pies libres después de una jornada laboral de más de 10 horas. Había sido un día duro, estaba agotada, no le apetecía nada, ni siquiera cenar. Sin embargo en un milisegundo, con la clásica clarividencia de las resoluciones instantáneas, decidió qué iba a hacer, fue al baño, empezó a llenar la bañera y fue a la cocina a por el helado que guardaba para las ocasiones especiales. Tres chocolates, negro, con leche y trocitos crujientes con un toque a naranja, se sirvió un generoso bol mientras escuchaba cómo el agua iba llenando la bañera, se quitó la ropa interior y la metió en la cesta de la ropa. Con movimientos de felino cansado se fue hacia el baño, el agua apenas había subido cuatro dedos, echó las sales de baño, olor musgo blanco, y aunque el agua apenas cubriera le dio igual, no quería estar de pie ni un minuto más.


Se sentó y apoyó la espalda, era una bañera grande, podía estirar los pies y no llegaba al grifo, las sales todavía no se habían deshecho del todo y las sintió contra su piel al sentarse, pero no le importó, había llegado el momento del día en el que no quería preocuparse por nada. Había dejado el helado en una bandeja, era lo suficientemente larga como para poder cruzarla encima de la bañera y que quedara a la altura de su pecho, comenzó a comer el helado, con los ojos cerrados, disfrutando del momento, mientras sentía cómo el agua iba subiendo poco a poco.
El cretino de su jefe le había dado el día, en un tiempo habían sido amigos, de hecho consiguió el trabajo porque él era amigo del que entonces era su marido. Cuando Ana se divorció su jefe inició la clásica estrategia del amigo consolador, tuvieron sexo ocasional, pero a ella no le terminó de convencer y dejó la relación pensando que no afectaría ni a su relación ni al trabajo. Craso error, desde hacía 7 meses Ana estaba buscando otro trabajo sin conseguirlo, mientras tanto trabajaba como una mula para que elidiotadepichacortadeVicente no hiciera más que echarle broncas delante de todo el mundo para luego en privado pedirle con ojos de cordero degollado que volvieran.
Mientras estaba pensando en eso descubrió que se había acabado el helado y que el agua estaba a punto de desbordar. Cerró el grifo, dejó la bandeja en el suelo y sumergió la cabeza. Al salir se dio cuenta de que tenía las manos las ingles, de forma natural, como si fuera un bebé, empezó a acariciarse, le apetecía disfrutarse. Sin embargo a pesar de jugar como solía hacerlo, conociéndose a la perfección como se conocía, parecía que no reaccionaba, paró un momento y se puso a bucear en su memoria momentos placenteros.
Aquel viaje a Valencia desde Uesca en tren cuando tenía 15 años, fue uno de sus primeros viajes sola, iba a ver a sus primos en unas navidades, el tren tardaba unas siete horas y pico en llegar a Valencia, se había estropeado la calefacción y hacía un frío que pelaba. En Zaragoza se subió a su vagón un chico de unos 20 años, rubio, alto, de complexión fuerte y gafas metálicas redondas. Al cabo de un rato la empezó a hablar en inglés y en un pésimo castellano, era alemán y estaba recorriendo la península en tren, llevaba una mochila enorme y en un momento dado sacó una manta, se cubrió con ella e invitó a Ana a guarecerse con él. Quedaban más de tres horas de viaje así que fue a abrigarse a su lado. No sabía todavía cómo había ocurrido, pero sus manos terminaron entrelazándose debajo de la manta, él con cuidado y sin forzar, acercó la mano de Ana a su entrepierna mientras él, solícitamente, introducía la suya debajo de la falda. Fue muy curioso, no hubo ni un beso, casi ni se miraron, simplemente se dieron libertad de movimientos en sus respectiva áreas. Él tenía experiencia, era muy hábil, sabía jugar con los ritmos, tenía unos dedos larguísimos, como de pianista y una destreza al moverlos que ya hubiera deseado un prestidigitador. Ella apenas si sabía qué hacer, en algún momento creyó que hasta le hacía daño, pero luego comprendió que eran gemidos de placer. Estuvieron así, jugando, con pausas, hasta que llegaron a la estación de Valencia. No volvió a verle, ni le preguntó el nombre, pero fue una experiencia que la acompañaría ya para siempre.
Ya estaba algo más animada, recordó rápidamente a su primer novio, un chavalín con el que se desvirgó más por curiosidad que por amor o necesidad, no era muy bueno en esos menesteres y después de un verano lo dejaron, su ex marido no merecía la pena ser recordado, pero Julián era otra cosa.
Conoció a Julián en las fiestas de Urbiés, un pueblo cercano al que solía pasar los veranos con sus padres. Su marido estaba de viaje de negocios en Polonia y estaba pasando el verano sola. Julián era de Barcelona, alto, pelo castaño ensortijado, delgado y con unos ojos negros profundos y penetrantes. Ana estaba en la barra, cuando de repente Julián la agarró del brazo y le dijo al oído:
-        Necesito un favor, por favor, sígueme la corriente – Ella asintió tras ver unos ojos que le parecieron sinceros.


-        Soy Ana.
-        Yo Julián – dijo sonriendo.
Acto seguido la arrastró hasta un grupo de mujeres y la presentó como su pareja, ella sonrió y actuó  con naturalidad.
Después tomaron una cerveza y Julián le explicó que estaba esperando a una amiga para que se hiciera pasar por su pareja para así callar a su madre y a sus tías, pero no había aparecido.
-        ¿Eres gay? – Preguntó Ana.
-        No – contestó riendo – nada de eso, simplemente me cuesta encontrar una pareja estable por culpa de mi trabajo.
-        ¿Qué trabajo es ese?
Julián agachó la cabeza, sonrió, bebió de su vaso de cerveza y tardó en contestar.
-        Soy… actor porno – dijo bajando la voz hasta hacerse casi inaudible. Ana sonrió, esto sí que no se lo esperaba.
-        ¿Y qué tal te va?
-        Muy bien la verdad.
-        Y cómo es eso, ¿te lo pasas bien en los rodajes?
-        En general sí, pero a veces es demasiado frío y mecánico. Y en un milisegundo, con la clásica clarividencia de las resoluciones instantáneas, Ana le disparó.
-        ¿Quieres comportarte fría y mecánicamente conmigo esta noche? – Julián calló sorprendido mientras miraba a la sonriente desconocida, pero luego él también sonrió – Lo haremos lo menos frío y mecánico posible.
Julián la llevó a su casa, una vieja construcción en el pueblo que había heredado de un tío suyo. La subió en brazos a la alcoba principal, donde había una cama enorme, antigua, de forja y con colchón de lana, desde entonces, el olor a lana, tan raro de encontrar en estos tiempos, siempre la había excitado, depositó a Ana en medio de la cama y se fue despacio a cerrar la puerta. Ella estaba agitada, nunca había sido infiel a su marido, pero esa noche necesitaba algo más que una cama vacía. Julián la miró desde la puerta, se quitó la camisa, dejando ver un torso sin vello, terso, musculado sin llegar a estar atrofiado, moreno y con una fina línea de pelos que le bajaban desde el ombligo hasta la cintura del pantalón vaquero. Se acercó a la cama y comenzó a desabrochar la blusa de Ana, ésta sintió un pequeño ataque de pánico, quiso irse, pero cerró los ojos y notó como le terminaba de quitar la camisa y comenzaba a desabrocharle el sujetador. Le besó los senos y los pezones, que estaban erectos, valientes, listos para la batalla, le quitó los zapatos y le desabrochó el pantalón, se lo quitó rápida pero cuidadosamente. Pegó la boca a las braguitas y justo encima de su sexo comenzó a soplar lentamente, un aire cálido, que alentaba, pero que no progresaba. Se irguió, se puso a su lado y la besó, su mano bajó de los pechos a la cintura y de la cintura a los labios, jugó, deslizó, introdujo, a veces todo a la vez, bruscamente se separó de ella, le quitó las bragas y le practicó el mejor sexo oral que jamás había experimentado, introducía la lengua con profundidad, le succionó el clítoris hasta el límite del dolor, se frotó con su barba de tres días, produciéndole una sensación que jamás había sentido, la llevaba al borde del clímax y medio segundo antes paraba, estuvo más de cinco minutos jugando a volverla loca de placer, llevándola al borde del precipicio pero sin dejarla caer, de repente paró. Le brillaban los ojos, definitivamente no estaba actuando mecánicamente, se levantó, se quedó al borde de la cama y se desabrochó el pantalón, el bulto que se le marcaba en los calzoncillos sorprendió a Ana, cuando se los quitó vio que tenía unos veinte centímetros de miembro, erecto, desafiante, ella se acercó, lo acarició, estaba duro como el acero y muy caliente, casi le pareció que ardía, se lo introdujo en la boca, él gimió suavemente, no le cabía más que el primer tercio, se esmeró al máximo, le gustaba la sensación de tenerlo entre sus dientes, le daba mordisquitos y observaba cómo reaccionaba. Ella se acariciaba mientras jugaba con la polla de Julián, no quería dejarse llevar todavía, quería que durase más, súbitamente él se separó de la cama, se acercó a la mesita y se puso un preservativo, hizo levantar a Ana de la cama, la puso a horcajadas mientras él estaba de pie y la penetró, fue desde el principio un movimiento fuerte, con rabia en ocasiones, Ana, en la posición en la que estaba se dejaba hacer, notaba como entraba y salía mientras se abrazada a Julián como si fuera un koala, en ocasiones notaba cómo llegaba hasta el fondo, sintiendo una mezcla de dolor y placer. Siguieron, cambiaron de posición, ella abajo, arriba, a cuatro patas, de lado, una breve vuelta al sexo oral y unas últimas acometidas hasta que por fin no tuvieron más aliento.
Ana acababa de volver de su viaje al pasado, estaba en la bañera, relajada, acalorada, cansada, dispuesta a irse a la cama con una sonrisa y habiendo olvidado el infierno de día que había pasado.