sábado, 19 de junio de 2010

Sólo Una Vez Más


Cuando llegó a casa suspiró aliviada al comprobar que no había nadie. Se miró en el espejo y comprobó como su mirada, su cara, toda ella reflejaba la culpabilidad que sentía por lo que había hecho.

Respiró hondo, se encendió un cigarrillo, tenía unos minutos para poder eliminar ese cartel luminoso que llevaba colgado al cuello que decía “SOY CULPABLE”

Entonces vio la nota:

“Cariño
Me he ido con los niños a pasar la tarde al pueblo.
Mañana volvemos”


Por primera vez, en todos estos años, agradecía que la hubieran excluido de los planes familiares y, así, poder quedarse en soledad.

Se descalzó, puso música, encendió unas velas, se preparó un baño caliente, se sirvió una copa de vino y se sumergió en el agua.


Un millón de preguntas pasaron por su cabeza: ¿Cómo había sido capaz de hacerlo? ¿Por qué no huyó? ¿Qué debía haber hecho para evitarlo? ¿y si alguien la había visto? y si alguien le preguntaba ¿qué diría?... Se prometió que no volvería a pasar, que no volvería a tropezar en la misma piedra.

Alguna vez habían hablado del tema y sabía que si él se enteraba no la perdonaría.

Conforme iba analizando aquella tarde, se fue dando cuenta que hacía años que no se sentía tan viva. Ya se le había olvidado lo que era sentirse deseada por un hombre.

Empezó a ser consciente de la monotonía que se había instalado en su matrimonio. Sus vidas se limitaban a trabajar, hacer las labores domésticas, cuidar de los niños, 15 días de vacaciones todos los veranos, hacer el amor los sábados por la noche y a parte de eso… nada, no había nada más.

Habían desaparecido esas tarde de invierno en las que veían una película acurrucados bajo la manta; habían desaparecido esas mañanas en las que hacían el amor antes de ir a trabajar; habían desaparecido esas caricias robadas bajo la mesa del restaurante; habían desaparecido esos abrazos cariñosos de “porque me apetece hacerlo”; habían desaparecido… habían desaparecido todos esos juegos que mantienen encendida la pasión.

Nunca había pensado en tener una aventura pero había surgido, sin que hubiera podido hacer nada por evitarlo.

Cerró los ojos y recordó su olor. Las imágenes de aquella tarde (inolvidable) comenzaron a pasar por su cabeza.

Llevaban años sin saber el uno del otro y al encontrarse, de forma casual, decidieron ir a tomar unas cañas para ponerse al día. El tiempo pasó volando. Al despedirse, sin saber como, sus bocas se juntaron y… y ya no hubo manera de parar.

Se besaron, se acariciaron, se lamieron, se dieron placer durante horas. Sólo de recordarlo su cuerpo se estremecía.

“¿Debía haber hecho algo para evitarlo?” Cada vez estaba más convencida de que NO

Cuando se despidieron él le dio un beso y le preguntó “¿Nos volveremos a ver?”. Ella se había ido sin responderle, no quería tener que decirle “No, no nos volveremos a ver” y eso es lo que pensaba hacer pero… ¿y si quedaban, sólo una vez más, para despedirse?...

5 comentarios:

Enrique dijo...

Los domingos por la tarde antes de pegarme una buena ducha tienen algo especial. Me paso por "tu casa" y a veces me sorprendes. Muy bonito el relato. Infiel y bonito. Y es que las mujeres tienen estilo hasta para ser infieles.

Dina dijo...

Enrique, por si no te habías dado cuenta aún: a las mujeres, en ocasiones, tan sólo nos hace falta la escoba para salir volando

josefina dijo...

Uffff Dina. para mi se terminaron esas sensaciones, que aun me emocionan. Hoy mirando fotos de hace muchos años con mi cuñadica, nos hemos dado cuenta de que los años cambian a las personas muchiiiisimo, sobretodo físicamente, y nos ha dado mucha nostalgia y hubiésemos querido tener una escoba a mano para salir volando hacia tiempos perdidos.
Un besico niña

Enrique dijo...

No es que sea muy perspicaz pero si, me habia dado cuenta, Vivo con 3 mujeres en casa. XD

Dina dijo...

Josefina, no te fijes en el exterior, sólo piensa en todo eso que se te regüerve del interior... como si siempre estuvieras en esos tiempo

Enrique, asi que estas rodeado de rajitas... pues ya sabes lo que dicen "si no puedes con el enemigo unete a él"