Día 3. Etapa: cortita
Prometía lluvia, mucha lluvia, lluvia para dar, regalar, vender y guardar para próximas temporadas. Se llegó a destino lloviendo a todo llover, continuo lloviendo cuando fuimos a comprar víveres para hoy, toda la noche lloviendo como si no hubiera un mañana, el despertar más de lo mismo.... Durante el desayuno se hizo la calma, el Santi se ha debido apiadar de nosotras y ha dado órdenes a los angelitos para que dejaran de hacer pipi deunaputavez, así que se ha abierto una ventana sin agua que había que aprovechar. Hemos terminado de desayunar rápidamente, derrapando hemos subido a por nuestras mochilas y nos hemos tirado (metafóricamente hablando, por supuesto) al Camino.
La etapa la hemos pillado con ganas, compartiendo Nacional con los coches que nos venían de cara tofollaos, así que hemos cogido la ruta alternativa (más larga) para evitarlos un trecho. Todo un acierto, hemos pasado por unos bosques fantabulosos (no surge la duda de si son eucaliptos o que diablos de árboles son, pero fantásticos).
Y así, casi sin darnos cuenta, hemos llegado al último pueblo antes de destino. Había que sellar las credenciales (en los últimos 100 km necesitas un mínimo de 2 sellos por etapa o, los muy ranchos rancios, no te dan la Compostela) por lo que era un buen momento para el descanso de las guerreras
Buscando buscando ha aparecido frente a nosotras un establecimiento que nos decía "no te resistas, ven y comeme"... Como donde fueres haz lo que vieres no nos hemos resistido y, para celebrar el día de la mamma, nos hemos metido entre pecho y espalda:
Eso sí, para que fueran un poco más sanos que no falte el zumito de naranja recién exprimido.
Con la panza llena hemos continuado, un puente nos separada de nuestro destino. Puente que, por supuesto, pasaba por encima de otra ría de esas que se vacían y llenan según las mareas y que sigo sin entender. Como era de esperar la ría tenía el agua justita para mantener con vida unos peces tamaño XXXL muy plateados y muy brillantes (he de confesar que no entiendo de mareas pero tampoco de flora y fauna, como fácilmente se puede comprobar)
Hemos llegado al alojamiento con facilidad, sin ninguna sorpresa desagradable como la del día anterior, y un sitio espectacular. A pesar de los pocos kilómetros, nuestra merecida duchita, nuestra merecida siestuki y nuestra merecida "comida" (cómo el que come en el ribazo, pero nuestro ribazo era un poco menos glamuroso, usease sobre la cama)
Parece que al Santiño Santi le hemos caído bien y, a pesar de las previsiones meteorológicas, nos ha dejado una tarde fabulosa. Nubarrones negros de fondo pero ni una sola gota de agua.
Había que aprovechar este buen tiempo e ir a hacer turismo y... He descubierto que me dolía un músculo muy concreto (no diré en qué parte del cuerpo pero se podrá intuir), tenía una ligera idea del músculo que podía ser pero sin ninguna certeza asi que he hecho lo que cualquier adulto funcional haría en mi situación, preguntarle a San Google quelosabetodo. Parece ser que debe ser el aductor, algo que con unos estiramiento de mariposa e Ibuprofeno se puede pasar (mañana os cuento)
El pueblete muy chulo, con bastantes casa en venta (por si estáis alguno interesado en adquirirlas).
Un paseíto por el perímetro de la ría nos ha permitido comprobar como se ha llenado de agua, curiosa está relación entre las rías y las mareas ¿no os parece?
Para rematar la tarde una cervecita, unas patatitas, un momento para observar las diferentes estéticas de los lugareños y a recogerse de nuevo en nuestros aposentos.
La etapa de mañana promete:
- Etapa completa, esperemos que el alojamiento esté donde se supone que tiene que estar
- Predicción meteorológica: va a caer lo que no está escrito
- Se intuye una pequeña ventana despejada a primera hora, así que toca gran madrugón y cruzar los dedos para que nos pille a resguardo cuando comiencen los angelitos a llorar desconsoladamente



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