lunes, 31 de marzo de 2008

Descanse En Paz

Hay cosas de las que jamás te olvidas:

Tú primer amor.
Tú primer beso.

Tú primera vez.
Tú primer sueldo

.... tú primer coche.

Mi primer coche estaba hecho para mí, era como yo (muy recogidete), estuvimos juntos la friolera de casi 400.000 kilómetros. Compartimos risas, sustos, aventuras...

Cuando me tuve que desprender de él me prometí que algún día lo volvería a recuperar, que tarde o temprano volvería a ser mío.

Durante mucho tiempo lo vi circular, no necesitaba verle la matrícula, tan sólo con escuchar su motor ya sabia que era “MI COCHE”.

Recientemente descubrí que había fallecido, no se sí por causas naturales o no, me dio mucha lástima... esa era la confirmación de que ya NO volveríamos a estar juntos nunca más, entonces empecé a recordar:

Se comportaba como un campeón en las cazas del zorro y eso que, en más de una ocasión, le hicimos pasar por caminos y campos con una superficie no demasiado regular.

En ocasiones me gastaba una pequeña bromilla, cuando cogía curvas a derecha... se apagaban las luces... pero, con toda la tranquilidad del mundo, las apagabas tú (de la forma que se tienen que apagar) y las volvías a encender y a funcionar.

Otras veces estaba caprichosillo el chico y... se paraba el motor, pero no era que se calara, no no... simplemente ibas circulando, generalmente por carretera, y pof se paraba el motor... así que, otra vez con toda la tranquilidad el mundo, apretabas el embrague y al soltarlo volvía a la vida.

También se convirtió en un rebelde... se negó a dejar que metieras la 3ª... así que, como un campeón, pasaba directamente de 2ª a 4ª, sin quejarse, sin rechistar.

Quiso imitar a Concha Velasco, así que tenía pequeñas pérdidas de orina... sólo que, en este caso, no se podía solucionar como lo hacia la susodicha en sus anuncios, pero con llevar siempre líquido anticongelante en el maletero, para que no se deshidratara, era suficiente.

En otra ocasión intento gastarme una bromita pero llegue a descubrirle a tiempo. Él sabía que, tan pronto, se encendía la luz de la reserva lo llevaba a repostar. Llevaba, ya, varios días con la aguja del depósito abajo, a mi se me empezó a hacer extraño que no se encendiera la reserva (ni siquiera en la rampa del garaje), así que como ya habían pasado los días suficientes como para volver a repostar p’alla que nos fuimos... pensé que se me había agujereado el depósito porque no hacían más que entrar litros y litros de gasoil, cuando, ¡¡POR FIN!!, se llenó el depósito miré los litros que habían entrado y comprobé los litros de capacidad (incluida la reserva) que tenía el coche... SOLO quedaba MEDIO litro de la reserva... había fallecido ligeramente el indicador del depósito.


A pesar de todo, o quizás por todo esto, guardo un gran recuerdo de él.


domingo, 30 de marzo de 2008

El Yeti

Hay quien es capaz de adivinar el futuro: “¿Te vas de vacaciones en agosto? Mira que te vas a gastar una pasta”. Y resulta que va y se cumple, sales una semanita de vacaciones en agosto y te gastas el presupuestos de los siguientes tres meses.

Pero hay quien es capaz de adivinar el pasado: “... que sueñes con Yeti’s”. ¡¡¡Otra vez!!!, noooooooooo gracias, ya soñé con él la semana pasada y salí muy mal parada... pasen y lean:

"El Yeti decidió volver... después de haber intentado hacerse “muchimillonario” al otro lado del charco, volvió para ponernos al día de sus aventuras y desventuras.

Suena el timbre, al abrir la puerta allí estaba el Yeti, con un montón de maletas.

Yeti: Hola, he vuelto.
Dina: Hoooooooooooombre, cuanto tiempo sin vernos. Pasa, pasa... tómate algo y me cuentas.

Mientras Dina cierra la puerta piensa, para sus adentros: “Jo, que majo, acaba de llegar reventado del viaje y lo primero nos viene a visitar a nosotras”.

Dina: Bueno, cuenta... ¿Cómo te ha ido? ¿Qué has hecho todo este tiempo?
Yeti: Bien, bien... las cosas han ido bien. Me monte una granja de avestruces.
Dina: ¿De avestruces? ¿tú entiendes de esos bichos?
Yeti: Pues no... pero era un mercado sin explotar.
Dina (con todo irónico): Ah! bueno, eso me tranquiliza un poco más.
Yeti: Pues na... tenía la granja montada y tuve unos pequeñillos problemas. Sanidad me ponía pegas, el matadero me ponía pegas y... esos bichos tenían la mala costumbre de beber agua y... pues no debía ser demasiado potable porque acabaron muriéndose todos.
Dina (siguiendo con su tono irónico): Vaya, una lástima... con la ilusión que me hubiera hecho, a mí, que me regalaras un huevo de avestruz.
Yeti: También empecé a tocar el piano... lo tuve que dejar porque tengo los dedos demasiado cortos.
Después monté un restaurante.
Dina (la ironía seguía presente): ¿Un restaurante? ¿Quién? ¿Tú?... ¿Acaso teníais fabada asturiana de bote para servir? o ¿arroz tres delicias congelado del mercadona?
Yeti: ... la cosa tampoco salió bien.
Dina (no podía resistir... más irónica aún): ¿Porque será que me lo imaginaba?
Yeti: Después me compre un taxi.
Dina: Hombre, me alegro... por lo menos de esto entiendes.
Yeti: No, no, no era para llevarlo yo... contraté a gente... pero la cosa no fue bien tampoco.

Pasaban las horas, el Yeti seguía allí instalado (junto a sus maletas). Empezaba a oscurecer. Dina empezaba a pensar que para primera visita, después de tanto tiempo, ya estaba bien... que tampoco era cuestión de que le contara todo lo sucedido de una tacada.

Dina: Bueno, estarás cansado después del viaje. ¿Quieres que te acerque a algún lado con el coche? Supongo que tendrás ganas de ducharte y descansar.
Yeti: Hombre, pues sí... una ducha me apetece.

Ante la cara de sorpresa de Dina, el Yeti se saca todos los trastos de ducharse y... se ducha en su casa. ¡¡Coño!!, una cosa es confianza y otra muy distinta esto.

El tiempo seguía pasando, Dina no quería ser maleducada pero algo tenía que hacer, la visita empezaba a resultar demasiado larga.

Dina: Bueno y ahora... ¿qué vas a hacer? ¿hasta cuando vas a estar por aquí?
Yeti: He venido para quedarme... ya no voy a volver p’alla.
Dina: Aaaaaaaaaah!! Y ¿dónde vas a vivir?
Yeti: Aquí.
Dina: ¿Doooooooooooonde?
Yeti: Aquí, en tu casa.
Dina: Hombre... pues... yo creo... que quizás... a lo mejor... vamos, con pocas palabras, que no puedes quedarte a vivir aquí, que no tenemos camas libres, que seguro que tu familia esta encantada en recibirte de vuelta.
Yeti: No te preocupes, a mi familia le parece bien. Y por dormir no hay problema... duermo donde siempre, junto a tú “fiel nórdico”.
Dina: ¡¡¡Coooooooooooooooomo!!! "

Resultado del sueño (o, mejor dicho, de la pesadilla):

Una contractura de caballo, creo que tenía contracturadas hasta las pestañas.

Para desayunar una tortilla de voltarenes, ya que el myolastan estaba completamente descartado (por aquello de que tenía que conducir)

Me niego a volver a soñar con el Yeti... no vaya a ser que sean sueños premonitorios.

lunes, 24 de marzo de 2008

De Profesión...


Cuando me preguntan por mi profesión me gustaría poder contestar: “Cursillista”.

Cuando llega a mis manos algún listado de cursos disfruto como una enana. Lo miro, lo remiro y lo vuelvo a mirar. Todos me apetecen, todos me gustan, todos los haría....

Si algo echo en falta de mi vida como parada oficial son los cursos. Yo me apuntaba a todos, la mayoría relacionados con mi profesión, pero tampoco era requisito indispensable para solicitarlos.

Creo que de todos los cursos que realice yo era la única a la que le daba pena terminarlos; la única que hubiera continuado en los cursos indefinidamente, y eso que íbamos “degratis”; usease, yo era la rara del grupo, que le vamos a hacer le cojo cariño a las cosas, a las personas, a los sitios...

Me da pena, de esa época, no haber llegado a realizar un curso que, para mí, resultaba muy atractivo... “Curso de Soldador”... oiga usted, nunca se sabe p’aque puede servir.

Ahora sigo con la misma costumbre, yo solicito todos los cursos a los que puedo acceder... sigue sin ser, para mí, requisito indispensable que esté relacionado con mi curro, yo lo solicito y, si eso, que me digan que no.

Realice uno de “Compras verdes”... que en su día, cuando lo solicite, me pareció una estupenda idea. Después resulto que gran parte del curso era fuera del horario laboral... bueeeeeeeeeeeno, lo acepte. Más adelante me di cuenta de que uno de los días (que el curso era por la mañana y por la tarde) era festivo en la localidad donde curro... esto ya me jodio más aceptarlo, pero como me dijeron las chicas de RRHH: “Aaaaaaaaah, se siente. Tú lo has solicitado. Asins que pierdes ese festivo”

El nombre del curso resultaba sugerente:
“COMPRAS VERDES”
... pero no, no era de ese tipo de compras... era bastante más medioambiental, que le vamos a hacer.

Otro de los cursos solicitados, y que también me concedieron, “Curso práctico de evacuación de edificios”. Joer, éste el nombre mola un “güevo”, si ya me veía yo descolgándome por la fachada de los edificios... lástima que me dio pereza y renuncie a él, pero como lo vuelvan a ofertar, este año, fijo que me lo pido.

Este finde me pasaron otro listado de cursos... y hubo uno que llamo, poderosamente, mi atención: “Cerrajería de urgencia”... Joé, el sueño de todo cursillista ¿no?... La cantidad de cosas que podría hacer cuando dominara la materia (como me dijo alguien: desvalijar casas, atracar bancos...)

Esperemos que el plazo para solicitarlo pase pronto, porque sino no sé si podré evitar la tentación de solicitarlo...

sábado, 22 de marzo de 2008

Recibido Por Mail


Lo he recibido por mail y me parece... me parece... bueno, que aquí lo dejo y opinais vosotros mismos.

Publicado en una columna de El Mundo


Un buen amigo de este rincón en la Red nos envía esta carta, que él mismo remitió a una empresa fabricante de preservativos adjuntando una funda de preservativo cerrada… y vacía.


“Al encargado del Departamento de Atención al Cliente (O como se denomine en su empresa):
Como ya habrá podido observar, debido a la diferencia de volumen, color,y textura en comparación con el papel donde está escrita esta carta, le adjunto un envase de preservativo de la marca propiedad de su empresa. Si se fija detenidamente se dará cuenta de que en su interior no se encuentra profiláctico alguno. Este detalle no tendría por qué tener la más mínima importancia por sí mismo, pero concurre una circunstancia que lo diferencia de las demás fundas de preservativos vacías. La que usted tiene en estos momentos en sus manos (o encima de su mesa) nunca ha sido abierta por dedos humanos (ni de ningún otro mamífero). Creo notar en su rostro cierta sonrisa de solicitud de comprensión (.. ha sido un fallo de envasado… Es muy raro que algo así suceda…). Lo que sí que es un suceso absolutamente inhabitual es que yo ligue. Por desgracia las hembras de mi especie (mujeres, chicas, etc.) no acaban de apreciar lo que para mí es un irresistible atractivo (el mío) por lo que el lograr unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias con alguna de ellas, se convierte en mi caso en una gesta absolutamente homérica.
Leído el párrafo anterior le supongo capaz de suponer mi expresión de absoluta incredulidad matizada por algo de estupefacción al comprobar el pasado sábado como a mi lado, en la cama, reposaba, no sólo mi cojín favorito, sino también una hermosa mujer (escribo hermosa aprovechándome de que usted jamás podrá comprobarlo). Basándome en su desnudez y en el hecho de que tuviera su mano apoyada en mi pene, deduje que su principal intención era hacer el amor conmigo.
Aconsejado por la prudencia y la higiene decidí hacer uso de un preservativo… del único preservativo que había en casa, dejado por olvido por un amigo más afortunado que yo en sus relaciones con las mujeres. Cuál no sería mi sorpresa (cabreo, enfado, desesperación, odio la raza humana en general y a los fabricantes de condones en particular) al comprobar esta nueva mala jugada del Destino en forma de preservativo inexistente… La funda estaba vacía. La mala suerte boicoteaba el que podía haber sido mi primer coito del año (y fíjese en qué fechas estamos ya).
No me parece oportuno aburrirle contando las argucias a las que tuve que recurrir para convencer a mi ocasional compañera de lo saludable de una fellatio, pero sí considero necesario el hacerle saber el gran trastorno que me supuso su fallo de envasado para que tome las medidas disciplinarias (amputación de la mano derecha, doscientos latigazos, etc.) que considere oportunas con el responsable de semejante desatino, así como las medidas compensatorias con la víctima (léase yo, mismamente) de su error. Me despido sin más deseándole de todo corazón que nunca tenga usted que vivir una noche tan desastrosa como la que la no presencia de un producto de su empresa me produjo a mí.”


La respuesta consistió en una carta personal muy amable y un paquete que contenía veinticuatro cajas de condones de doce unidades cada una: 288 condones, en total.

lunes, 17 de marzo de 2008

Ida y Vuelta


Para todos aquellos que estén pensando que meter en la maleta...


Para todos aquellos que estén pensando que tiempo hará...


Para todos aquellos que estén pensando en el itinerario a recorrer...


Para todos aquellos que pueden disfrutar de unos días de escapada:


PASARLO ESTUPENDAMENTE


Pero no os olvideis... que el lunes hay que estar de vuelta en el curro.


El resto de los humanos nos quedaremos levantado el país, jooooooo

domingo, 16 de marzo de 2008

Quiero Mis Vacaciones


Ahora mismo me iría de vacaciones.

No sería necesario ir a ninguna playa paradisíaca, ni ningún destino turístico espectacular.

Sólo sería necesario que la rutina desapareciera. Poder quitarme el reloj. Fuera horarios. Comer cuando tenga hambre, dormir cuando tenga sueño, recibir mimicos cuando apetezca recibirlos. Disfrutar del silencio, disfrutar de una conversación, disfrutar de un libro, disfrutar...

Tener todo el tiempo del mundo para hacerlo todo o para no hacer nada. Y, lo más importante, poder compartirlo con quien lo quieres compartir.

Lástima que no crea en los Reyes Magos o en Papa Noel o en el Ratoncito Pérez o en la Bruja de los Deseos o en las estrellas fugaces para hacerles llegar mi petición. Si es que, por no creer, tampoco creo en los milagros... así que me tendré que conformar, sólo, con imaginarlo ¿no?.

martes, 11 de marzo de 2008

Las Contraseñas De Mi Vida



Con lo que a mí me gustan los números y lo difícil que me lo están poniendo.

Ahora se tienen contraseñas p’ato... que si la contraseña del cajero, que si la contraseña del PC, que si la contraseña del programa que utilizas en el curro, que si la contraseña del móvil... Coño, dentro de poco habrá que utilizar contraseña hasta para ponerse los calcetines.

Mi gran problema, con las series de números, ya empezó con el número del DNI. Cada vez que me pedían el número me temblaban hasta las entretelas. Cuando sabía que me lo iban a preguntar iba, todo el camino, repitiéndolo: 18.XXX.XXX-X... 18.XXX.XXX-X... Y cuando llegaba la pregunta clave: “¿número del DNI?”, como por arte de magia, se esfumaba y tenía que empezar la busca y captura del DNI entre todos los papeles que llevaba. Al final conseguí aprenderlo.

Luego ya vino el móvil. La contraseña... si no la tengo que pensar la pongo sin ningún problema pero, ¡Ay Madre!, como me la pregunten... pues ni idea.

El número de teléfono... otra odisea, al final decidí apuntármelo en la agenda del móvil... La cara de la gente era todo un poema cuando les decía: “Espera que lo miro”, sacaba el móvil y empezaba a buscarlo. Al final, también, he conseguido aprenderlo, a base de repetición.

En otra ocasión, me pegue un susto tremendo cuando pensé que el coche que llevaba delante del mío, que era del mismo modelo y similar color, llevaba mi matrícula. Menuda película de terror me monte... al final, tuve que acabar parando y mirando mi matrícula... coincidía to, letras y números, sólo que en distinto orden... Menos mal que no se me ocurrió llamar a la Guardia “Civi” pa comunicarles que había un coche con matrícula falsa.

Y ya el tema de las tarjetas y cajeros... Ufffffffffff. Busque mis truquitos:

El primero fue poner como contraseña la matrícula del coche.. y si, funcionó... salvo cuando te cambias de coche, que ya no tienes la matrícula para poder mirar.

Después decidí llevar todas las tarjetas con la misma clave, hasta que me enteré que era un grave error... ya que en el momento que descubren la clave de una ya tienen acceso a todas las demás.

Ahora tengo un truquito que, de momento, no me falla... ya veremos con el tiempo.

Yo ya no acepto nada que lleve contraseña. Que los del banco se empeñan en darme el PIN de la cartilla... yo burra que burra, que no que no y que no. Que se empeñan en darme acceso a la banca electrónica... pues que no y que no y que no.

Las únicas claves que ahora permito, que me den, son las relacionadas con mi curro... y no por nada... sólo que como me pagan por currar me siento en la obligación de cogerlas.

Una de las últimas, que he recibido, la contraseña es un horror, ya que mezcla letras y números además de mayúsculas y minúsculas... Pero es que el usuario es... ¡¡¡UN NUMERO!!!... ¡¡COÑO!! ¿Quién es capaz de aprenderse un número como usuario?

domingo, 9 de marzo de 2008

Masho Español

Hacia tiempo que no lo veía... y gracias a Mc he tenido el placer de volverlo a disfrutar... esto hay que compartirlo.

PROMOCIÓN - PROMOCIÓN - PROMOCIÓN

jueves, 6 de marzo de 2008

Por Fín... Una Buena Noticia


Llego a casa y... ¡¡¡Oh, horror!!!... ¡¡¡la factura del móvil!!!... he decidido ignorarla, a ver si tenía suerte y desaparecía como por arte de magia, pero no... no... se ha hecho de noches y, la muy puñetera, seguía allí.


Me he armado de valor y la he abierto... con el pulso tembloroso... mirándola de reojillo, a ver si así era menor, y... ¡¡¡Oh!!! ¡¡¡Sorpresa!!!... Una factura asequible... IN-CRE-I-BLE pero cierto... la he mirado del derecho y del revés, por si era una factura trampa; la he agitado, por si era una factura desplegable; he comprobado el nombre, por si se había confundido el cartero; y.... no no... es mía... tooooooooooooda mía... y a cualquiera que intente quitármela soy capaz de arrancarle un brazo.


Estoy por darme un besote en todos los hocicotes... ¡¡¡Biiiiiiiiiiiiien!!!... Por fin una buena noticia.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

MUCHIIIIIISIMAS GRACIAS

SR. MOVISTAR

miércoles, 5 de marzo de 2008

Cara o Cruz


Hay ocasiones que hay que tomar decisiones.

Decisiones importantes y no te sientes capaz de decantarte hacia ningún lado.

Sopesas los pros y los contras; eres consciente de la decisión correcta y, aún así, sigues siendo incapaz de adoptarla.

Decides que el azar tome la decisión por tí:

Cara --> sigues

Cruz --> paras

¿Y si no sale lo que quieres?... ¿y si lo que sale no es lo correcto?...

domingo, 2 de marzo de 2008

Reconquista o Rendición


Cuando descubres que: llevas una hora leyendo y no sabes si lo que has leído va sobre el ritual de apareamiento del estornino salvaje o sobre las últimas tendencias en moda que desfilaron por la pasarela Cibeles.

Cuando descubres que: has guardado la pasta de dientes en la nevera y has metido los zapatos dentro del lavavajillas.

Cuando descubres que: llevas media hora buscando las llaves de casa, por todas las habitaciones, y resulta que, en todo momento, las llevabas en la mano.

Cuando descubres que: en la lista de la compra has escrito cosas que son imposible adquirirlas en ningún comercio.

Cuando descubres... que tus neuronas están dispersas... que se han ido de vacaciones sin solicitarte autorización... la cosa esta complicada.

Tu mente ha sido invadida por una idea, por un recuerdo, por una situación, por una persona, por una canción... que se ha atrincherado y se ha hecho fuerte, en algún rinconcito de tu cerebro, y no te va a permitir continuar con el día a día.

Intentas resistirte, intentas luchar, intentas recuperar las riendas... Te dices: “Venga, que no voy a pensar más en ello”, “anda céntrate en lo que tienes entre manos”, “ánimo, maja, que tu puedes lograrlo”... pero no, no es posible... tan pronto bajas un poquito la guardia... te vuelves a descubrir pensando, otra vez, en lo mismo.

Hasta que, finalmente, tienes que rendirte a la evidencia... es mejor no resistirse, es mejor no luchar... si no puedes con el enemigo únete a él.

Así que... estamos intentando llevar una convivencia lo más satisfactoria posible; estamos hablando sobre cuales van a ser nuestros espacios comunes y los de la esfera privada de cada uno... estamos de negociaciones.

Parece que esta relación que estamos creando, con mi nuevo inquilino, empieza a tener forma y buenas perspectivas de futuro.