domingo, 4 de abril de 2010

Bailando Entre Lobos




Si me preguntan “¿Cómo estás?” siempre contesto lo mismo “Estoy güenísima”. Seguro que, en más de una ocasión, la persona que lo escucha pensará “Esta tía es estúpida” y entiendo que piensen así (seguramente yo también lo pensaría) pero esa respuesta tiene un pequeño matiz incorporado (que muy poca gente conoce) Cuando respondo “Estoy güenísima” no me estoy refiriendo a ningún aspecto físico simplemente es un auto-recordatorio de que, aunque mi sistema inmunológico sea algo juguetón, yo no me considero una persona enferma.

Cuando en la conversación se nombra el sistema inmunológico a la gente le viene a la cabeza una única enfermedad (lo sé porque lo he visto, en más de una ocasión, en la expresión de la gente e incluso, los más valientes, se atreven a preguntar directamente) Supongo que éste es el motivo por el que a muy pocas personas, en la actualidad, les comento que me pasa (por aquello de no tener que estar dando explicaciones a personas a las que no me apetece dárselas)

Además del SIDA hay infinidad de enfermedades en las que el sistema inmunológico anda distraído, desde una simple alergia (que es una reacción exagerada del sistema inmunológico) hasta la popularizada, recientemente, por el Doctor House, el LUPUS (en el que el sistema inmunológico se vuelve loco y empieza a atacar las células del organismo, como si fueran enemigo, pudiéndose convertir en una enfermedad sistémica)




Yo tardé 10 años en conseguir un diagnóstico sobre aquello que me estaba pasando; afortunadamente, durante todo ese tiempo, el sentido común me indicaba que cosas podía hacer y las que debía evitar a toda costa.

El NOTICIÓN me lo dieron un 31 de diciembre así que ya podéis imaginar que esa fue la “mejor” Nochevieja de mi vida (puede ser que por este motivo no me guste celebrar ese día).

Automáticamente recopilé toda la información a mi alcance sobre lo que me pasaba (huyendo, por supuesto, de la información de Internet, que no siempre es fiable) y la estudie de cabo a rabo y pregunté todas mis dudas y me controlaba todo aquello que podía indicar que la cosa no iba bien.

Fue una época en la que me consideraba, a mi misma, una persona enferma y, efectivamente, lo era (o así me sentía) en ese momento y lo fui hasta que, un día, mis analíticas salieron muy tocadas y me ví en menos de 24 horas, me colaron por la puerta de atrás (sin lista de espera ni na), en Nefrología. Yo ya sabía que si tenía los riñones tocados la cosa era grave (MUY GRAVE) y, en ese momento, ya me veía en diálisis. Después de 6 meses de estudios (en los que cada visita era un suplicio para mí, por aquello de que siempre pensaba que me iban a dar una mala noticia) me dieron una buena noticia, me daban de alta en esa especialidad porque mis riñones estaban estupendísimos de la muerte.

Ese día decidí que dejaba de ser una persona enferma y llegué a un trato con mi sistema inmunológico: yo dejaría de preocuparme por las cosas que pudieran pasar (sólo me preocuparía si sucedían), dejaría de mosquearme innecesariamente (ahora cuento hasta 100, antes de mosquearme, y muy poquitas veces me enfado), dejaría mis nervios aparcados en algún rincón, no haría esas cosas que no le gusta que haga, seguiría con mis controles periódicos y comenzaría a reírme hasta de mi propia sombra (la risoterapia es una buenísima terapia que lo cura to), a cambio, mi sistema inmunológico seguiría estando como una chota pero… sin molestarme a mí (o molestándome sólo lo justo y necesario) y así es como convivimos pacíficamente, ambos, en el mismo cuerpo desde hace años.

También hubo unas palabras que me ayudaron a adoptar la actitud que tengo, hoy en día, ante la vida:

“… Un investigador de gran prestigio (E.L.Dubois) comprobó que, de los pacientes diagnosticados entre 1950 y 1955, sólo vivían, al cabo de 3 años, alrededor del 10 por ciento. Diez años más tarde, entre 1963 y 1973, la supervivencia, al cabo de tres años, estaba ya por encima del 90 por ciento. Desde entonces han pasado otros 20 años: los pacientes con …, en estudios publicados a principio de la década de los años 80, tenían ya una supervivencia de alrededor del 80 por ciento al cabo de 10 años (incluyendo ancianos y pacientes graves); cada vez más parecida a la de la población normal.

No es suficiente. Dentro de diez, veinte años, cuando analicemos, una vez más, la evolución de nuestros propios pacientes (probablemente es Vd. uno de ellos) quiero que la supervivencia sea del 100 por 100; a todos los que trabajamos en nuestra Unidad de …. nos hemos empeñado en el asunto. Por favor, colabore con nosotros, tenga cuidado al cruzar la calle: ¡no estropee nuestra estadística!
(os aseguro que antes de cruzar la calle miro dos, tres e incluso cuatro veces... no quiero estropear esas estadísticas)

Así pues, si me preguntan “¿Cómo estás?” yo seguiré contestando “ESTOY GÜENÍSIMA”, porque así es como me siento interiormente.

Aaaaaaaaah, y para toda aquel que AÚN tenga dudas… NO, NO tengo el SIDA.

12 comentarios:

josefina dijo...

Gracias Dina por contar tu problema, y desde luego lo mejor es saber reirse de uno mismo aunque a veces no nos comprendan.
Yo tambien me siento "güenisima", aunque tenga mis mamas (tetas)averiadas.
Un beso

la maru dijo...

Dina, tu aparato inmunológico andará distraido pero tú siempre has estado güenísima! Es lo que tiene ser original, niña: no podías tener alergia a los frutos secos o cualquier otra enfermedad común...Tú lupus como los de la tele, jaja
Cuídate mucho, eh!

Aspective dijo...

Además de güenisima por dentro, por fuera y por amiga (que no se donde está)
Eres una tía cojonuda de las que merece la pena conocer, una persona de las que consiguen que el mundo sea un poquito mejor.
Y a tu sistema inmunoloquesea, que apenda de ti, a ser maravilloso
Un besazo

B Dark Pink dijo...

Si es que no hay nada como pactar con nuesto propio cuerpo y aprender a escucharlo, que nos tiene que durar muchos años.

Por cierto, yo también estoy güenísima.

Besos!

Chuk. dijo...

Pues yo estoy como un queso.
Feliz semana.

McGrau dijo...

a todo esto..... ¿que tal estás?

Dina dijo...

Josefina, mi único problema es no tener mil millones de sobras en el banco, jejeje.

Dí que sí, que estas güenísima, esa es la actitud para superarlo todo.

Maru, si no fuera porque ya se lo pido a Pei y porque no me ponen las tías te tendría que pedir en matrimonio ahora mismo, jajaja.

Aspective, uuuuuuuuuuuy, pero si en el fondo soy una mala bruja... quizás no sea buena idea conocerme más, jajaja.

B Dark Pink, puestos a pactar... hasta con el diablo si hace falta.

Si es que estamos todas güenísimas... esto m'encanta.

Chuk, ¡¡como un queso!!... ¿de tetilla?... uuuuuuuuum, espera que pillo un poco de pan para acompañar.

Pasa una estupenda semana.

Mc, esto no esta bien... a estas alturas no tendrías que hacer estas preguntas... ¿como estoy?... pues sin lugar a dudas GÜENÍSIMA o incluso mejor

chimo dijo...

Un besazo, tia güena
¿que digo güena?
¡GÜENISIMA!

Cambridge dijo...

Pues me alegro mucho de que estés tan ricamente, y te deseo que lo sigas estando durante muchos años.

Dina dijo...

Chimo, güenísima... e incluso mejor, jaja.

Cambridge, posiblemente pueda estar rica... porque todas las mañanas me entretengo en aliñarme (como a las ensaladas).

Bienvenido a esta casa, ves preparándome un café que te devolveré la visita en tu hogar.

Enrique dijo...

Después de leer esta entrada si de algo estoy seguro es de que estas Buenisima.

Dina dijo...

Uuuuuuuuuuuuuuuuy, Enrique, si yo te contara... jajaja