En esta ocasión Florencio ha recogido el guante y... guuuuuuuuuau... tenéis que leerlo hasta el final si o si Cuando llegó a casa lo primero que hizo fue desnudarse, dejó la ropa desperdigada por el salón, al modo desastrado que solo las personas solteras se pueden permitir, el mayor placer fue sentir los pies libres después de una jornada laboral de más de 10 horas. Había sido un día duro, estaba agotada, no le apetecía nada, ni siquiera cenar. Sin embargo en un milisegundo, con la clásica clarividencia de las resoluciones instantáneas, decidió qué iba a hacer, fue al baño, empezó a llenar la bañera y fue a la cocina a por el helado que guardaba para las ocasiones especiales. Tres chocolates, negro, con leche y trocitos crujientes con un toque a naranja, se sirvió un generoso bol mientras escuchaba cómo el agua iba llenando la bañera, se quitó la ropa interior y la metió en la cesta de la ropa. Con movimientos de felino cansado se fue hacia el baño, el agua apenas había sub...