miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tradiciones Navideñas




Tuve un conejito (de los de orejas largas y cuatro patas) regalo del que luego se convirtiera en mi suegro.

Anófeles se llamaba la criaturica... más majo él... se vino conmigo cuando no era más que una tierna bola de pelo, sus orejitas estuvieron varios meses haciéndome compañía... hasta que la mañana de Año Nuevo, aprovechando que me hallaba medio agonizando en mi lecho del dolor después de una dura jornada de despedida de año,... la mmía mamma en compañía del mmío cuñau (que luego se convirtió en ex-cuñau... pero en ese momento no lo era… pero ya sabemos que en esta vida todo lo que se hace te lo devuelve el destino) asesinaron a mi pobrecico Anófeles, no le dio tiempo ni de avisarme, ni de huir, ni tan siquiera de decir pío... un collejazo y a la cazuela.

Anófeles fue servido como comida de Año Nuevo... nadie quería confesar que se había cometido un crimen aquella misma mañana mientras todos dormíamos… pero algo sospechoso se respiraba en el ambiente… y, por aquellas intuiciones de la vida, descubrimos el ASESINATO (cometido con todos los agravantes del mundo mundial: premeditación, alevosía, diurnidad, ensañamiento, crueldad, narración, recreación…  y posterior intento de ocultación del cadáver vía oral). 

Mi disgusto fue mayúsculo al que se unió el resto de la familia, fue solidaria conmigo y NADIE (excepto la mmía mamma y el que sería el mmío ex-cuñau que, como ya he dicho, el destino te devuelve todo) quisieron comer ni una pizca de aquel que fue un miembro más de la familia... amos, que la tradición de no comer conejo (por lo menos conejo de los que van a cuatro patas y tienen unas orejas largas) se prolongó durante varios años.



Moraleja: Amigüitos míos, si tenéis alguna mascota a la que tenéis cariño… recordar encerrarla bajo llave en Nochevieja… no vaya a ser que en Año Nuevo se convierta en el invitado “sorpresa” del banquete

8 comentarios:

B. dijo...

A mi también me hicieron una de estas cuando era cría.
Por supuesto, me negué a comer; y , de hecho, no he probado bocado de este animal en todo lo que recuerdo de vida (ni por pienso hacerlo, oiga)

Besos!

m4n010 dijo...

Pues yo a mi Faustino le comí un zanco.
:)

Dina dijo...

B, pues ahora me viene a la cabeza un pollito que... snif snif snif.
Que crueles son los mayores, pordior, que crueles!!!

m4n010, Faustino suena a familia directa por parte de madre :)

Enol dijo...

Anósfeles? Quién lo bautizó?

Dina dijo...

Enol, Anófeles... y fui yo, que pasa?

Enol dijo...

Nada nada, que si quieres ponerle nombre de mosquito a un conejo pues tu mísma. Anósfeles mola.

Dina dijo...

Enol, fue el mosquito el que se copió el nombre de mi conejo :)

Enol dijo...

Jodidos mosquitos. De todas maneras yo tampoco me comería a nadie que se llamase Anósfeles.