sábado, 17 de octubre de 2009

Coleccionables


Cuando veo esos anuncios de coleccionables (zapatos en miniatura, dedales, instrumentos musicales, coches antiguos…. Amos, que un día van a sacar la colección de kakitas pinchadas en un palo) suelo pensar “¿pero hay gente que se haga estas colecciones? ¿pero, todavía, existe gente que colecciona algo?...” y respiro aliviada de no coleccionar nada.

Respiraba aliviada hasta, el otro día, que me di cuenta que llevo años haciéndome una colección, sin haberme dado cuenta. Resulta que colecciono contratos, los tengo de todo tipo y color, todos bien ordenaditos (por orden cronológico inverso) en su carpetita, que ya empieza a estar abultada.




Todos, y cada uno de ellos, tienen su historia. A todos, y cada uno de ellos, les tengo cariño por algún motivo en especial aunque siempre están los niños mimados (a esos que les tienes más cariño que al resto)

Al que más cariño le tengo es a ese primer contrato que me introdujo en este sub-mundo en el que me encuentro. Yo estaba en mi etapa de cursillista, más concretamente estaba haciendo un curso del IAM (por aquello de tener un papel en el que dijera “DINA sabe hacer lo que lleva años haciendo”). Era un curso de 300 horas (del que ya llevábamos hechas la mitad) que resultaba infumable y en el que no estaba aprendiendo ABSOLUTAMENTE NADA. Cuando recibí esa llamada… esa llamada que me ofrecía el poder huir de aquello en lo que me había metido yo solita. Fue un contrato de sólo 6 meses en una empresa por la que TODOS tenemos que pasar (todos los años) y que acojona un poquitillo. Creo que esos 6 meses (en los que tuve que trabajar como una burra y con unas reglas muy estrictas) fueron los mejores de toda mi vida laboral.

También hay otro al que le tengo “cariño” (más que cariño es que me trae recuerdos). La llamada, en la que me lo ofrecían, llego unos días después de la muerte de mi padre, así que fue como una pequeña vía de escape a todo lo que estábamos viviendo durante esos días.

Hubo otro contrato que también me sirvió para escapar. Yo andaba con mi cabeza recién cosida y mi, por aquel entonces, pareja estaba recién salida del hospital (ya sabemos todas lo quejicas que son los hombres y… 24 horas al día durante un mes podría haber acabado con mi salud física y mental) así que cuando recibí esa llamada que me decía: “Nos han dicho en XXX que acabas de entrar en el paro y te han recomendado para el puesto ¿No estarías interesada en venir a trabajar con nosotros?”. Jooooo, no me lo pensé dos veces… allí que me fui con todo mi cuerpo dolorido y mis puntos recién estrenados.

Pero el contrato más curioso que tengo es uno de “4 meses y 20 días”. ¿Por qué de esa duración? Eso me gustaría saber a mí ya que, por más vueltas que le he dado, no encuentro ninguna explicación lógica… puedo entender los 4 meses pero ¿y los 20 días?. Esto quedará como un misterio sin resolver.

Existen muchos más contratos pero esos ya quedan para mi intimidad más intima.

Lo que tienen en común, la mayoría de ellos, son las vacaciones, esas vacaciones fin de contrato que me tengo que coger, si o si, en épocas en las que ni Cristo tiene vacaciones. Así que me vuelvo a encontrar en ese periodo de vacaciones voluntario-forzosas, aunque en esta ocasión las necesito de verdad. No sé si me perderé, unos días, por esos mundos de Dios, pero lo que si que tengo claro es que necesito desconectar de TODO, hacerme un pequeño (o un gran) RESET antes de volver a afrontar una nueva etapa.




Pues eso, que en los próximos días no sé si estaré o no estaré, si subiré o bajaré, si entraré o no entraré… según sople el viento veremos que hago.

13 comentarios:

McGrau dijo...

me han dicho que en Caldea (Andorra) se te pasan todos los males y te olvidas de todo... aunque sea por un momento.

Todo tiene su "qué" y su "por qué", eso me lo ha dicho y demostrado muchas veces una persona muy cercana.

Hagas lo que hagas procura desconectar ;)

Rufus dijo...

Yo soy de los que siempre se compra el primer fascículo de oferta y acaba allí mi colección. Con los trabajos me pasa lo mismo. Firmo el primer contrato, que suele ser el último.
Muchas veces viene bien salir de la rueda laboral, aunque sea a la fuerza. En esas circunstancias acaban volviendo las ganas de trabajar aunque parezca mentira.

Dina dijo...

Mc, seria una opción a estudiar... estoy abierta a to y a na

Dina dijo...

Rufus, mira que eso de que entren ganas de trabajar puede considerarse una enfermedad... procura que no te invada ese sentimiento o te veo mu mal

B Dark Pink dijo...

Estes o no estés, que estés bien dondequiera que estés.
(chula que es una, oiga)

Felices vacaciones forzosas, hagas lo que hagas.

Besos, guapa!

Dina dijo...

B Dark Pink, tengo el palpito que en estas vacaciones me va a tocar la bonoloto asi que... seran unas vacaciones voluntario-forzosas de PM

la maru dijo...

Piensa que las vacaciones, -ya sean forzosas o voluntarias, estivales o invernales- son vacaciones, lo que conlleva que: no madrugarás, comerás a la hora que te de la gana, podrás irte o quedarte, pasear o tirarte larga, ...
Pero hagas lo que hagas, disfruta de tu tiempo libre y reseteate.

Chuk. dijo...

Una vez coleccioné sellos, y latas de coca-cola, y cartas de amor. Sí. Pero ya no tengo ni sellos, ni latas, ni cartas de amor. Las cartas las quemé, hace mucho tiempo; las latas creo que las tiré, y los sellos... igual queda alguno perdido en algún cajón. No sé... ya no tiene importancia para mi. Yo también necesito unas vacaciones. Pásatelo bien.

Dina dijo...

Maru, ¿porque le tengo miedo, yo, a las vacaciones?... pues eso, que estoy de vuelta, teniendo que llevar horarios y cruzando los dedos para que la cosa no vaya a mas... por la salud mía y la de mi familia, debería tener prohibidas las vacaciones por ley.

Chuck, no hay que deshacerse de las cartas de amor nunca, hombrepordios, que con el tiempo hace mucha gracia volverlas a releer.
Si las necesitas te cedo las mías (por aquello de que no las voy a poder aprovechar)

Tyrannosaurus dijo...

Me llamaras aguafiestas pero francamente, yo no le veo la gracia a eso de coleccionar contratos. Al final acabas mareado, de tanto ir y volver, de tanto cambio, y nunca llegas a asentarte. Prefiero coleccionar monedas o cromos que es mucho más didáctico y estimulante. Yo que tu, si tuviera vacaciones no me lo pensaba más y me iba una semana a Tenerife, a disfrutar de un clima primaveral, playas y tantas cosas mas (y que conste que el Cabildo no me da comisión por recomendar la isla como destino turistico).

ximet dijo...

yo colecciono facturas 3 carpetas tengo ya.las colecciono hasta por orden alfabetico y colores.

Chuk. dijo...

Y como va el tema de la bonoloto?

Dina dijo...

Tyrannosaurus, no te creas que es tan malo lo de coleccionar contratos. Vale la sensación de "No se hacer nada" de los primeros días es jodidilla pero eso es pasajero, además eso te permite estar siempre dispuesto a aprender cosas nuevas.

Otra vez más (y con esta ya van... no recuerdo, he perdido la cuenta) no he sido yo la que ha elegido mi destino de vacaciones pero eso ya os lo contaré.

Xinet, interesante colección, además corre el rumor de que esa colección no acaba nunca jamás.

Chuk, por el tiempo que llevo apuntada en lista de espera creo que esta a puntico de tocarme... ya te avisaré para la celebración.