lunes, 20 de septiembre de 2010

Cara Y Cruz




Hay días que todo va sobre ruedas. Te miras al espejo y te ves supermona, radiante, parece que has perdido… vamos, que no te tiras los trastos porque llegas tarde al curro.

El resto del día se desarrolla igual. Parece que todo lo que tocas se convierte en oro, el día es precioso, la gente es más guapa y todo va a la perfección.

Sin embargo, otros días cuando te miras al espejo no puedes evitar dar un grito de terror. ¿Quién es esa cosa tan fea que hay frente a ti? Te ves horrible, el pelo no tiene remedio y las ojeras parece que han tomado un lugar protagonista en escena… amos, que si te encuentras, a ti misma, al dar la vuelta a la esquina te echarías a correr en sentido contrario.

¿Cómo se desarrolla el día? Parece que con sólo mirar las cosas se convirtieran en negro carbón, seguro que nada más salir a la calle se te va a cagar una paloma encima, la gente te mira mal, todo lo que dices y haces parece que tiene puesto el cartel de “La volviste a cagar”, sientes que tienes que pedir perdón a todos y por todo.

2 comentarios:

Jose dijo...

Por suerte hay de los dos días, de los unos y de los otros.

Dina dijo...

Joer, Jose, m'abias despistau... ya pensé que había ligado con alguien nuevo, jajaja.

Afortunadamente suele haber más de los primeros que de los segundos.