lunes, 13 de septiembre de 2010

En Las Alturas

….
Tienes algo que hacer hoy?
Aburrirme
Te apetece que hagamos algo juntos?
Que propones?
Cogemos unos bocatas e intentamos llegar a algún sitio?
….

Se pusieron de acuerdo de a donde ir, que llevar y quedaron como encontrarse para tirarse al monte.

Estuvieron caminando, con unas vistas impresionantes, hasta que llegaron al final del camino, acababa en una cornisa. Las vistas desde allí eran espectaculares, parecía como si el resto del mundo hubiera desaparecido.


Mientras se comían sus bocadillos, allí sentados, estuvieron conversando de los últimos días. Ella le estuvo contando su último viaje, los sitios que había visitado, los paseos que se daba por la playa todas las noches, también le hablo de aquella noche en que se toparon, mientras daban su paseo nocturno, con una pareja haciendo el amor en la orilla (mientras los mirones de turno los contemplaban desde las hamacas más próximas)

¿Has hecho alguna vez el amor en un sitio como este?

Ella lo miro, ¿le estaba insinuando lo que ella creía? Mientras lo miraba, a los ojos, se acordó del tiempo que había pasado desde la última vez que hicieron el amor.

No, nunca

Los dos se miraron a los ojos durante un rato en el más absoluto silencio. ¿Quién dio el primer paso? ¿él? ¿ella? ¿ambos? En aquel momento no importaba, ambos querían comerse a besos, estrujarse, abrazarse, sentir sus cuerpos, recuperar el tiempo perdido.

No sabían si había alguien más alrededor y tampoco les importaba, sólo deseaban unirse el uno al otro.

Ella tenía miedo a caer, él la tuvo que sostener en varias ocasiones cuando le flaquearon las piernas, pero no podía evitar dejarse llevar por esa mezcla de miedo-pasión.

En el camino de regreso se cruzaron con varios grupos de excursionistas, no les habían pillado por escasos minutos.

No había sido el encuentro más cómodo (las piedras habían dejado marcas en sus espaldas y rodillas) ni tampoco el encuentro más satisfactorio que habían tenido pero había sido especial… siempre lo podrían recordar como aquella vez que sintieron que sólo existían ellos dos sobre la tierra.

8 comentarios:

josefina dijo...

Jolín que momentazo, a mis añicos, se me olvidó el contacto con mi marido cuando cansado de viajar en su camión llegaba a casa con ganas de abrazarme y lleno de esa pasión que se siente cuando eres mas joven.
Besicos guapa y gracias por hacerme revivir y recordar que fui joven.

Dina dijo...

Josefina, la chispa seguro que sigue, sólo que de otra manera ¿no? Lo importante es poderlo vivir y recordar.

Besotes y cuidate mucho ¿vale?

McGrau dijo...

eso solo son fantasías de las novelas rosas de jazmin.... vamos, que a mi me dicen de hacerlo asñi medio colgao en la montaña y me lo pienso mucho jejeje

Dina dijo...

Mc, jamás he tenido el placer de leer un libro de ese tipo pero si pagan bien yo me dejo que me contraten.

HombreRevenido dijo...

Playa, montaña... eso es versatilidad.

Qué bonito salir a escalar y acabar cada uno en la cima del otro.

Dina dijo...

HombreRe, ya que te pones a hacer algo de ejercicio... te entregas al máximo o no te pones ¿no te parece?
Además, visto así, es una manera de hacer escalada sin sufrir los terribles efectos secundarios del vértigo y sabiendo que la lesión más grave que puedes tener es un tirón en la ingle, jajaja.

Enrique dijo...

Mujer la verdad es que el arnes marca paquete. Pero buff que complicao. Mejor dejo de imaginar el proceso técnico y me quedo con el romántico.

Dina dijo...

Enrique, como empecemos a poner pegas tenemos un problema, jajaja. Además, el arnés es pa ella (que es a la que le tiemblan las garrillas)