sábado, 19 de abril de 2008

Eres Importante



Durante muchos años he sido Donante de sangre, cada vez que me veían entrar por la puerta daban saltos de alegría, ya que mi grupo sanguíneo (0-) es el más buscado.

He de reconocer que, a pesar de llevar años queriéndolo hacer, lo que me terminó de convencer fue que con el carnet de donante te dejaban entrar al hospital (cuando existían las dichosas tarjetitas amarillas) pero, después, cada vez que hacia una donación salía con una sensación de ser útil indescriptible.

Ahora ya no me permiten donar, aunque tengo la esperanza de que algún día volverán a dejarme, son excesivamente exigentes: debes pesar más de 50 Kg, tener bien la tensión y las pulsaciones, tener suficientes glóbulos rojos, no tener ningún tatuaje.... vamos, que no te permiten ni un simple resfriado.

Otra posibilidad sería ser donante de órganos pero... es que me da un nosequé hacerme donante de órganos en vida, después, cuando ya no pueda opinar, que hagan lo que quieran, total como quiero que me “socarren” mejor que utilicen las piezas reutilizables.

Tuve la suerte de vivir el proceso de un transplantado es increíble, todo el mundo debería poderlo vivir para hacerse a la idea del gran avance que es.

Fue un transplante de corazón, lo viví desde el primer infarto hasta la recuperación total.

Recuerdo el día que nos comento que le querían poner en lista de transplantes y su negativa. Recuerdo como le estuve convenciendo para que dijera que si, que lo apuntaran, total no es algo que te vayan a llamar en cuestión de un par de semanas. Recuerdo como mi poder de persuasión, en este caso, fue nulo. Recuerdo como conseguí ponerme en contacto con una Asociación de Transplantados de Corazón, les explique lo que pasaba y ellos, muy amablemente, se ofrecieron a venir a hablar conmigo.

Vinieron dos transplantados de corazón, estuvimos hablando y comentando y, al final, decidimos hacer un tanteo al enfermo. Ante mi sorpresa, accedió a que fuéramos, creo que fue ese día el que realmente le sirvió para terminar de tomar la decisión.

Recuerdo ver como su piel se iba volviendo grisácea (típica de los enfermos cardiacos). Recuerdo las peleas con la S.S. para que nos pusieran una ambulancia el día del transplante. Recuerdo el día que me llamaron (porque no conseguían encontrar al enfermo) y me comentaron que había un corazón para él. Recuerdo el viaje en ambulancia a Barcelona. Recuerdo las horas previas a la entrada en quirófano. Recuerdo cuando vimos entrar el nuevo corazón en una neverita.

A pesar de haber vivido tan de primera mano todo el proceso no lo ví hasta pasados un par de días de la intervención (ya que yo no era familiar directo y no me pareció bien anteponerme a la familia para visitarlo en la UCI).

Cuando dije: “Bueno, voy a esperar a ver que dicen en el próximo parte y si todo esta bien me vuelvo p’a casa”. Uno de los hijos me dijo: “Pues si es así, esta vez entras tú a verlo”. Mi negativa fue rotunda: “Yo no voy a entrar por delante de la familia, los minutos y las visitas que puede recibir son escasos y os corresponde a vosotros”. “Dina, no me jodas, te lo has comido todo tú, así que esta vez entras y punto

Joer, fue acojonante, una sala llena de enfermos que habían pasado por cirugía cardiaca y, yo, por allí en medio, con mi bata verde, como si fuera algo que hacia todos los días.

A pesar de que llevaba cables por todos los lados, a pesar de que llevaba un montón de goteros, a pesar de que estaba rodeado de un montón de máquinas, a pesar de que le habían abierto todo el pecho, a pesar... no me impresiono en absoluto, es más, incluso pensé “¡Qué bien! Tiene una ventana cerca”.

Cuando él me vio me hizo un gesto, ya que no podía hablar porque estaba con respiración artificial. El gesto, que me hizo, enseguida lo supe interpretar, me estaba diciendo “Dina: lo noto latir, por fin, después de tantos meses, noto como hay un corazón latiendo en mi pecho”. Para mí esos minutos fueron muy emocionantes.

La recuperación fue sorprendente (para nosotros ya que es lo normal en estos casos) notabas la mejoría hora a hora.

Todos somos candidatos a ser donantes de órganos, sólo es necesario que los que nos rodean (que son los que tienen la última palabra) estén convencidos a decir un “SI” si llega, alguna vez, el momento de tomar esa decisión.

6 comentarios:

McGrau dijo...

Entiendo mucho de lo que se siente y te entiendo mucho cuando hablas y comentas el tema... También soy donante de sangre, en mi caso es A+, la que más hay pero bueno... algo es algo, no se puede ser único en todo ;)

En mi tiempo en cruz roja como voluntario y en mi primera fase militar acudí a muchos casos en los que el trasplante era urgente.

Los peores casos que vi y también los que más asco me daban por el hedor eran los de cirrosis, esos necesitarian un hígado urgentemente pero... en muchos casos el suyo lo destrozaron ellos mismos y si se les hubiese trasplantado y en caso de seguir adelante en muchos casos lo hubiesen vuelto a destrozar; en muchos otros, y la mayoría claro está, hubiesen dado gracias por esa segunda oportunidad.

En el caso de ser donante de órganos pues como tu... más p'alante, que yo también quiero que me tuesten como a las pipas.

¿no te habrás picado conmigo con los relatos que "tocan" no? jajaja

HombreRevenido dijo...

Fabulosa historia, Dina.
A mí me has convencido todavía más de lo que estaba.

Salvar una vida, provocar una sola sonrisa, un solo alivio, después de muerto es un gustazo del que no me gustaría renegar.

Dina dijo...

Mc... joooooooooer, como te pones... a una que le apetecia explayarse hoy ¿acaso no puedo?, jajajaja... Además, los temas son bastante distintos... ande va a parar... y no te quiero contar lo que tengo en mente p'a mañana

Reve: con convencer a una sola persona el trabajo ya esta hecho.

Siempre tiene que producir una gran satisfacción el pensar que la muerte de un ser querido ha hecho que 3, 4 ó 5 personas puedan seguir disfrutando de su vida.

Lo único que se echa en falta es poder conocer a la familia del donante (cosa que, como ya sabras, esta absolutamente prohibida) pero conseguí llegar a saber que el corazón venía de una chica que había muerto en accidente de tráfico por... ¿Alicante?... ahora no lo recuerdo bien.

McGrau dijo...

Si, si, Dina, si te puedes explayar como quieras, además sabes que me gusta picarme contigo en estos temas jejeje bueno, y leer los tuyos provocan que quiera superarme en los mios ;)

Dina dijo...

Sera pijacoso...

Dina dijo...

Ups, Mc, que me confundí antes... que era:

Será picajoso

¿en que estaria pensando yo?