Siempre Hay Un Motivo
Visto que llamó vuestra atención lo de “las bragas de ir al médico” he decidido contaros el cómo surgió. Situémonos en un 11 de octubre (para los que no se den cuenta, es víspera del Pilar... uséase, Zárágózá está en plenas fiestas) de hace unos 3 o 4 años (tampoco creo que sea muy importante este detalle ¿no? Pero, vamos, que si a alguien le interesa mucho mucho mucho, pero mucho, lo miraré). Ya teníamos hechos los planes para pasar un día festivo en la ciudad vecina (¿he dicho que estaban en plenas fiestas?) Me levanté bien tempranito, por aquello de inaugurar mi primer día como parada con una fiesta de limpieza doméstica. De repente me encuentro mal y caigo al suelo, un pequeño golpe sin importancia pero ante el que decido tirarme en el sofá, paque se me pase. En el trayecto... POOOOOOOOOOFFF . El sonido del teléfono me despierta pero decido que no pienso abrir los ojos ni levantarme del suelo (será que debía estar muy cómoda) El teléfono sigue sonando hasta conseguir despertar a...
Comentarios
Vales mucho más.
De todas formas ten cuidado, ya sabes que lo que no se ha pulido llegada una edad o un momento vital se queda basto por los siglos de los siglos.
¿Te ves a ti misma basta?
¿Te estoy dando mucho la brasa?
Posiblemente sea a Dina... que no es basta... si no brillante y delicada (tooooooooooma, que bien me ha quedado!!! jaja)
:-)
Y sí, ya veo, tomo nota respecto a lo de la talla radiant.
Enol, no es por señalar con el dedo peeeeeeeeeeeero... con el cacique a mi me ponen más y un chorrito de limón exprimido... tendrás que tener una charlita con tu camarero