¿No os sorprende, en ocasiones, los temas en los que puede desembocar una conversación? Se puede empezar comentando, por ejemplo, las últimas vacaciones y de repente os encontrais, a vosotros mismos, hablando del último concierto de La Panto. Pues esto mismito, bueno... paicido, me paso hace bien poquito. No sé como, ni de que manera, el centro de una conversación lo ocupo la destructora de papel... si si, ese aparatito que esta abandonado allí, en un rinconcito cualquiera de la ofi, era la ¡¡PROTAGONISTA!! de una conversación... ¿a qué pensabais que ese aparatejo JAMÁS podía ser tema de conversación? Pues ya veis, os confundíais... ella, también, tuvo su minuto de gloria (joer, que televisivo m’aquedao) Pero no quedó allí la cosa, en el apasionante mundo de la oficina existen más aparatitos y... ¿quién cobro protagonismo a continuación?... Pues la fotocopiadora, ¿quién si no?. De nuevo, me sorprendí, a mi misma, comparando el funcionamiento de una fotocopiadora con hacerle el amor a u...
Comentarios
AnónimAmy, pues está bien claro... deshojar la margarita... aplicable a cualquier situación: ¿me quiere o no me quiere?, ¿me lo compro o no me lo compro?, ¿lo hago o no lo hago?, ¿voy a Paris o a Londres?... así hasta el infinito y más allá
:-)
EL DESTINO
Vivía en Bagdad un comerciante llamado Zaguir. Hombre culto y juicioso, tenía un joven sirviente, Ahmed, a quién apreciaba mucho. Un día mientras Ahmed paseaba por el mercado, se encontró con la Muerte que le miraba con una mueca extraña. Asustado, echó a correr y no se detuvo hasta llegar a casa. Una vez allí le contó a su señor todo lo ocurrido, y le pidió un caballo diciendo que se iría a Samarra donde tenía unos parientes, para de ese modo escapar de la muerte.
Zaguir no tuvo inconveniente en prestarle el caballo más veloz de su cuadra, y se despidió diciéndole que si forzaba un poco el caballo podría llegar a Samarra esa misma noche.
Cuando Ahmed se hubo marchado, Zaguir se dirigió al mercado y al poco rato encontró a la Muerte paseando por los bazares.
"¿Por qué has asustado a mi sirviente? - preguntó a la Muerte-.Tarde o temprano te lo has de llevar, déjalo tranquilo mientras tanto"... "Oh, no era mi intención asustarlo - se excusó ella-, pero no pude evitar la sorpresa que me causó verlo aquí, pues esta noche tengo una cita con él en Samarra"