jueves, 3 de mayo de 2012

La Sensual Bibliotecaria... (según Florencio)

En esta ocasión Florencio tomó el relevo



"Mientras la milenaria ciudad seguía durmiendo su centenaria siesta, la sensual bibliotecaria ejercía de casamentera. Sin creer ya en el matrimonio se había convertido en una experta unidora de destinos..." 



Tenía en mente algún que otro propósito, y estaba ya hilando sus hilos, barajando posibilidades imposibles que, como siempre que ella intervenía, terminarían en sueños cumplidos.

Pese a haber borrado de su mente cualquier posibilidad de matrimonio haciendo ascos a su propio destino sin tener en cuenta los devenires que éste depara. Mientras tejía los hilos de la que sería su próxima unión, estaba forjando sin quererlo ni saberlo el que sería el suyo, pues como una traición o una puñalada por la espalda, acabaría cayendo presa en la tela de araña que había tejido para unir otra pareja.



No fue consciente de que había caído en su propia trampa hasta que lo conoció. Cuando quiso dar marcha atrás era demasiado tarde, ya que pese a sus intentos de alejarlo de su mente y cuanto menos quería pensar en él, el destino al que había desafiado, le jugaba, como suele hacer a quien lo reta, la mala pasada de que el amor que pretendía para otra, lo desease para ella. 
Se había enamorando sin pretenderlo y sin saberlo.

Casi lo que más le molestaba es que había ocurrido casi sin darse cuenta y que además había seguido todos los tópicos del clásico enamoramiento “sin querer”. A él lo había elegido cuidadosamente como futurible pareja de su excéntrica amiga estadounidense, Mya Limp, y de hecho al principio ellos dos congeniaron bien, pero al final Mya dijo que lo sentía pero que solo lo veía como amigo. Ella sintió algo de lástima y empezaron a quedar, simplemente para hablar, una vez al mes al principio, con el tiempo terminaron quedando una vez a la semana y finalmente ahora estaban en una fase en la que por teléfono e Internet estaban casi constantemente en contacto, aparte de seguir quedando para hablar en persona una o dos veces a la semana.



Todavía no había pasado nada entre ellos, pero la sensual bibliotecaria, que a partir de ahora llamaremos Inda, tenía cada vez más ganas de que algo ocurriera. Lo que ella no sabía es que Bartolo, pues este infortunado nombre tenía el hombre de sus sueños, guardaba un profundo e insondable secreto…

¿ALGUIEN SE ANIMA A CONTINUAR?

6 comentarios:

Florencio dijo...

Qué poco éxito
:-(

Dina dijo...

Pero me da la sensación que la culpa ha sido la manera de presentarlo... usease, me declaro culpable de todos los cargos

Florencio dijo...

Noooo, es que el nivel es tan alto que asusta a la gente!!!

:-P

El que no se consuela es porque no quiere...

Dina dijo...

No lo dudes ni por un segundo... habéis dejado el listón muy muy alto... así que si quieres terminar tu el relato te concedo el honor

Florencio dijo...

Buuufff, ando liado, pero si me viene algo de inspiración lo intentaré

Dina dijo...

Jo, Florencio, tu liado y yo sin ordenador... a ver si entre los dos conseguimos sacarlo adelante