lunes, 3 de enero de 2011

Cierre Del Año Contable

Llego tarde para hacer la lista de propósitos para este 2011.

La carta a los Reyes “Majos” como que no me apetece escribirla.


Y, seguramente, es tarde para hacer balance del año que terminó. Pero, aún así, quiero echarle un último pequeño vistazo.

En algún sitio he leído que 12 meses dan para mucho y es cierto. Ha habido momentos buenos, buenísimos y espectaculares; otros han sido  menos buenos, menos buenísimos y menos espectaculares; he tenido estrés, nervios, alegrías, tristezas y unas colitis que casi se me llevan de este mundo, jejeje.

Todo lo vivido en esos 12 meses lo volvería a repetir y, salvo una cosa, no cambiaría nada. De lo único que me arrepiento del 2010 ha sido no quererme ni valorarme lo suficiente, durante un periodo muy concreto de tiempo, lo que me ha llevado a humillarme en alguna ocasión, salvo esto el resto no lo cambiaría.

Después de hacer las operaciones necesarias el 2010 me ha dado un balance muy positivo ¿por qué? Porque todo aquel momento bueno, buenísimo y espectacular ha tenido su correspondiente asiento contable y todo aquel momento que no ha sido tan bueno directamente se ha omitido en la cuenta de la empresa.

Ahora sólo queda esperar las sorpresas que me quedan por venir y disfrutarlas como se merecen.

5 comentarios:

josefina dijo...

Yo contenta de que en tu cierre del año haya cosas buenas, las menos buenas las olvidaremos.
Un besico

Dina dijo...

Josefina, si te digo la verdad, tengo la mala costumbre de cerrar todos los años en positivo... y eso mencaaaaaaaaaaaaaaanta.
Besotes gordotes, guapetona

ValkiRia dijo...

Al final lo que vale más es lo bueno...lo malo siempre puede olvidarse!

Y este nuevo año, a quererse más eh! Que no me entere yo..... =)


Saludos

paseando por el infierno dijo...

querida Dina, quien pudiera ser siempre optimista como tu... de cualquier manera hay que inyectarle endorfinas a la realidad y por suerte tu blog me las inyecta... besos desde el infierno...

Dina dijo...

Valkiria, ¿malo? ¿acaso ha habido algo malo?... deja que haga memoria... yo casi te diría que no hubo nada malo.
No veas lo que me quiero... me quiero un güevo y parte del otro, jejeje.

Paseando por el infierno, pues no sé si decirte que el optimismo viene en la carga genética (ya que algún miembro de la familia no le ha venido de serie) o es algo que se aprende con la práctica... o quizás sean ambas cosas (la predisposición genética unido al trabajo diario), sea como sea yo voy a seguir riéndome hasta de mi propia sombra, que eso me da mucha vidilla, jajaja.