Siempre Hay Un Motivo
Visto que llamó vuestra atención lo de “las bragas de ir al médico” he decidido contaros el cómo surgió. Situémonos en un 11 de octubre (para los que no se den cuenta, es víspera del Pilar... uséase, Zárágózá está en plenas fiestas) de hace unos 3 o 4 años (tampoco creo que sea muy importante este detalle ¿no? Pero, vamos, que si a alguien le interesa mucho mucho mucho, pero mucho, lo miraré). Ya teníamos hechos los planes para pasar un día festivo en la ciudad vecina (¿he dicho que estaban en plenas fiestas?) Me levanté bien tempranito, por aquello de inaugurar mi primer día como parada con una fiesta de limpieza doméstica. De repente me encuentro mal y caigo al suelo, un pequeño golpe sin importancia pero ante el que decido tirarme en el sofá, paque se me pase. En el trayecto... POOOOOOOOOOFFF . El sonido del teléfono me despierta pero decido que no pienso abrir los ojos ni levantarme del suelo (será que debía estar muy cómoda) El teléfono sigue sonando hasta conseguir despertar a...

Comentarios
-El lunes me dije: "Es el primer día, sólo será la presentación... casi que vas mañana"
-El martes me dije: "Hoy deberías ir pero... es el primer día de esa materia, será la presentación y me necesitan para mirar piso... Mañana iré"
-Hoy me he levantado y me he dicho: "Casi mejor que empiezo mañana, total... los miércoles no voy a poder ir a clase... o, total, también podría comenzar el lunes y pillo la semana de una tacada"
A ver que me digo mañana ;)