jueves, 27 de febrero de 2014

Yo También Te Quiero

Una de nuestras funciones de Servicio al Ciudadano parece ser el pasar sesiones de terapia, a nuestros usuarios. Generalmente son por toda la cara (aunque alguno, en agradecimiento, nos trae alguna vez unos bombones... pero jamás 100 euros)... nuestro usuario viene, se desahoga, le damos cuatro palmaditas en la espalda y ya se va todo contento y feliz para su destino.



Quienes, en alguna ocasión, han pasado una sesión de "terapia" conmigo ya saben que:

1.- Cuando veo muy ofendido al "paciente" no puedo evitarlo... me entra la risa si o si
2.- No puedo evitar meter cuñas publicitarias... que en principio molestan al "enfermo" pero cuando se paran tres segundos a analizarlas comparten el punto 1 conmigo (se ríen si o si)

A lo que iba, ayer nos vino uno de nuestros usuarios megasuperofendido con su progenitor... Os pongo en situación: un señor, que ya peina barba y canas hace unos cuantos días, se acaba de sacar el carnet de conducir. Su padre, que sobrepasa los 80, lleva animándolo a que se lo saque con la promesa de que el coche que se compro hace 5 años (y escasamente utiliza) es para él. Todo feliz, con su carnet recién estrenado en la mano, va a demostrar los conocimientos adquiridos a su progenitor, para así terminar de ganarse su confianza y se anime a cederle (a tiempo parcial) el uso y disfrute del vehículo implicado... digamos que la transición no es del todo pacífica ni consensuada...

A estas alturas yo ya me estaba mordiendo los carrillos para evitar reirme (ya que me da la sensación de que  este señor no tiene demasiado sentido del humor... y tampoco hemos "intimado" demasiado)... pero de pronto, sin previo aviso, brota de mi boca una cuña publicitaria que no he sido capaz de contener (sobre todo porque ni tan siquiera sabía que la había pensado)... se me mira... yo tiemblo pensando: "nena, la acabas de cagar... este te va a odiar a muerte por los siglos de los siglos"... me sigue mirando fijamente y suelta: "jo, tu me das poca cancha pero las tres veces que me has dicho algo... han sido puñaladas" (veis, mi percepción del escaso sentido del humor se confirma... aunque al final entró en mi juego) Esto me lleva a recordar una frase que me decía un compañero hace años: "joder con la mosquita muerta, es la peor, a la que se confían se la clava" o lo que me decía hace unos días una de mis hermanas: "es que tu siempre engañabas a los médicos, te tomaban como el poli bueno y con una sonrisa les metías unas cuchilladas que les cortabas la respiración"

Bueno, sigamos avanzando que me desvío.

En una de estas ya entra en juego la madre que lo parió y nos suelta algo así como: "Y, para remate, cuando le digo a mi madre que ya tengo el carnet va y me dice: ¡Lo que faltaba! ahora vas, coges el coche y te matas"... en este punto yo ya estaba que se me saltaban lagrimones como puños de tanto reir.

Con estas asociaciones raras de ideas que suelo tener me han venido a la cabeza esas frases de las MADRES... toda madre que se precie debe tener una frase que la caracteriza. 



En mi casa siempre oí que la madre de mi padre (usease y pa no complicar demasiado la cosa... mi abuela) siempre decía: "¡¡¡Que os váis a ir de viaje sin los hijos!!!... De eso nada, no vaya a ser que os matéis y los dejéis huérfanos"... esto es amor de abuela y lo demás tonterías, ¡¡¡que coño!!!, si tenía que matarse alguien que fuéramos la familia al completo

Mi madre nos solía decir, zapatilla en mano: "Ven, que no te va a pasar nada.... no me hagas ir que como yo vaya será peor"... menudo cruce de caminos ¿que hacias? ibas y sabías que te iban a arrear o intentabas alargar un poco lo que te quedaba de vida...

Aunque ahora ya no la puedo usar... por aquello de que las criaturas son más grandes que yo y como se alíen en mi contra me pueden, mi preferida era, en los momentos de gran cabreo monumental: "mira, no te escacho la cabeza contra la pared y te reviento todos los dientes porque la ortodoncia la tengo que pagarla yo y va carísima"

Y vosotros... ¿recordáis alguna frase de vuestras madres de esas que te entran ganas de decir "Yo también te quiero"?

3 comentarios:

B. dijo...

Pues, sinceramente, no, no recuerdo ninguna frase de ese estilo de mi madre. La campeona en lanzamiento de zapatilla era mi tía, y mi primo y yo nos aliábamos para picarla y jugar a esquivarla. Ya ves, que nos van los deportes de riesgo, jajajaj!

Besos!

Dina dijo...

Ya verás que si haces un poco de memoria te vendrá, aunque no sea una frase que siempre pronunciaba, alguna frase de esas curiosas

B. dijo...

Mmmmm...no, lo siento, peor mi madre si peca de algo es de ser entre poco y nada típica.
La agresividad física y/o verbal no era ni es lo suyo.

Y bien contenta que estoy con eso, oiga.