martes, 13 de noviembre de 2007

N-240


Mira que me gusta conducir, mira que me encanta, mira que disfruto con ello pero... hoy... p’abernos cortao las venas.

Todos los días recorro algo más de 50 km (50 c’apalla y 50 c’apaka) por la N-240. Disfruto en esa carretera, me encanta el trazado, el sentir que debo estar en constante alerta debido al tráfico que soporta... enfins to.

Cuando la gente se entera en donde curro se le ponen los pelos como escarpias y siempre me dicen lo mismo: “¡Qué faena!. Que mal en esa carretera. Compartes coche, ¿no?”. Mi respuesta siempre es la misma: “No, no comparto coche, no quiero compartir coche. Me lo paso teta en esa carretera”.

Hoy ha sido la excepción que confirma la regla.

Yo me había programado muy bien el tiempo:
- Saldré a las 14’30 h (esto del horario flexible es una maravilla)
- A eso de las 15 h estaré en mi ciudad.
- Iré rapidito a comprar (ya que mi nevera era un desierto, na por aquí na por allá)
- Estaré a buena hora en casa, un bocao y una cucadeta.

Pues todo mesha torcido.

No ha sido posible salir a la hora prevista, ya que me estaban explicando mi vida como futura “desactivadora de bombas” (pero esto es otra historia).

Cuando, por fin, he podido salir aún no estaba todo perdido si no hubiera sido por... lo que suele suceder en estos casos: varios camiones, varias furgonetillas, varios coches... todos como si fueran muy amiguitos... allí, todos bien juntitos. Adelantar... misión imposible, los pocos tramos en los que se podía venía circulación de frente... así que paciencia... ya llegaría.

Ya había recorrido unas ¾ partes del camino cuando, POR FIN, había conseguido librarme de todos... se suponía que de allí en adelante todo iría sobre ruedas...

Pues no... nuevo error... ¿qué había?... ACCIDENTE. Por lo menos he tenido suerte de que había sucedido hace poco (todavía no lo habían señalizado) y los vehículos habían quedado fuera de la calzada, así que no nos han hecho parar (por cierto, para tranquilidad de todos, no parecía demasiado grave, los ocupantes estaban fuera de los vehículos y los Guardias tranquilos)

Ahora sí que tocaba tranquilidad... pues no... tampoco... Esta vez un camión averiado y bien acompañado por la Guardia Civil (creo que a uno de los Guardias lo conocía, pero llevaba prisas y no era cuestión de pararse de capazo)

¿Qué más podía pasar? Sólo faltaban 13 km. para llegar... pues si, aún me esperaba otra sorpresita... UNA VIGA (cosa bastante habitual en esa carretera)... ¡Lo que faltaba! Así que, en ese momento, ya no sabía si cortarme las venas o tirarme del coche en marcha... He decidido tomármelo con tranquilidad, abrir la ventanilla, ponerme música de Delincuentes y disfrutar de una velocidad de crucero de 30 km/h.

Eso sí, el viaje ha estado amenizado por algún “listo” que ha intentado pillar un atajo para adelantarnos a todos... pero dicen que Dios existe y en esta ocasión ha hecho su trabajo... así que los “listos” cuando han intentado reincorporarse lo han tenido que hacer en el sitio que ocupaban.

A pesar de todo esto ADOOOOOOOOOOOORO LA N-240

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