martes, 21 de octubre de 2008

Entre Tetinas Y Hélices

He de reconocer que yo no sé saltar a la comba... ¿y porqué?... pues porque en mi más tierna infancia (bueno, quizás fuera más pre-adolescencia que infancia pero... es que la frase queda mejor) me dedique a otros menesteres menos “femeninos”.

En vez de dar clases de ballet, de gimnasia rítmica... o, incluso, de canto... la nena estaba metida en el mundo del aeromodelismo.


De primeras, era algo que no me atraía demasiado (por aquello del ruido, de la suciedad de los chorretones del combustible, etc. etc. etc.) pero... lo que suele pasar, en estos casos, a mi padre sí que le apetecía que su “nena” hiciera tal actividad y que compitiera (esto último por dos motivos: 1º. era la más joven de todos y 2º. era la única chica, que supiéramos, en Aragón), así que, sin comerlo ni beberlo, me vi metida allí en medio.

Mis primeros pinitos fueron con el Vuelo Circular acrobático... allí estas el avión y tú... unidos por unos cables (creo recordar que de 16 metros). Los movimientos de tu mano (derecha) son los que guían el avión, tú mano lo hace despegar, estabilizarse, aterrizar e, incluso, algún aterrizaje forzoso, del que el pobre “vión” no solía salir muy bien parado que digamos.

Recuerdo como se notaba cualquier pequeña incidencia del avión... notabas, en tu mano, como el avión tiraba, cuando había algún pequeño fallo en el motor y, lo más peligroso de todo, cuando se destensaban los cables (por el viento o por cualquier otro motivo)... en ese momento ya podías echarte a correr (hacia atrás, por supuesto, no convenía perder el avión de vista) para tensar los cables, lo más rápido posible, o, cuando no te podías hacer con su control, estrellar el avión o echar cuerpo a tierra (esta última opción era poco recomendable... ya que estos aviones tenían tendencia a buscar a las personas)

También tuve un autogiro (que no es lo mismo que un helicóptero), éste, cuando menos, era curioso verlo volar... no sé podía hacer demasiadas cosas con él pero era divertido.

Pero al final, acabe haciendo Combate... mucho más divertido, ande va a parar... con nuestras bonitas alas de combate, tan estilizadas ellas, tan coloridas, tan rápidas, tan...

Se competía por parejas y a las alas se les enganchaban unas colas... el juego consistía en cortar la cola del contrario en los trozos más pequeñitos posible (ganaba quien más cortes hacía en la cola del enemigo). No sólo competía un avión con otro si no, también, las personas... además, de intentar cortar la cola al enemigo, intentabas que su ala fuera al suelo o que a él contrario se le penalizara por haber salido del círculo marcado... con el brazo intentabas frenar tu avión (para que el otro te adelantara) o darle más impulso (para escaparte, claro).

En el cuerpo a cuerpo digamos que yo, siempre, tenía las de perder... el resto de mis compañeros (varones siempre) me doblaban, como mínimo, en peso y estatura... así que aquello de darles un buen empujón... pues como que no era buena idea.

Hacia mucho tiempo que no recordaba esta etapa pero, oye, que fue muy divertida y que la recuerdo con gran cariño (a pesar de no haber aprendido nunca a saltar a la comba)

Uy, ahora que me acuerdo... si tengo una foto mía en pleno combate... Ale, que me voy a buscarla ahora mismo, a ver si tengo suerte y la encuentro.

7 comentarios:

Herzog dijo...

esa foto la queremos en el blog ponla, ya tardas.
es curioso a veces lo que hacemos de pequeños por las frustraciones o hobbies de nuestros padres, lo mio fue menos dramatico acompañaba a mi padre a ver como jugaba a la pelota (tiene un monton de trofeos) y quieras que no aun me recorri pueblos de la provincia que tuvieran fronton.

Rakel dijo...

Yo al modelismo no llegué, lo más cerca que me quedé de él es teniendo un Porsche 928 teledirigido, y diciendo teledirigido es eso.. con un cable que unia el mando y el coche. Un mando enorme que albergaba 4 pilas de las gordas que duraban nada y menos y que tenía un volante y seis botones, de marcha adelante, marcha atras, bocina, luces, y no me acuerdo que mas, pero era una caña. Eso si, una era un poquito ingeniosa y como mi madre estaba hasta la concha de darme para pilas y yo no tenía otro sustento económico cogí el transformador del ibertren, lo metí en el maletero del coche, lo conecté allí donde correspondía y le puse un alargo que me dejaba ir por toda la casa y ya me veías a mi recogiendo y soltando cable pero disfrutando como una enana del coche.

Creo que mi a mi madre le dió algo por aquel entonces ya que el no darme para pilas era como descansar un rato ella y que yo encontrara solución a las pilas no fué lo que podemos decir una buena solución para ella... seguía gastando pero ya le venía en la factura de la luz jijiji

Dina dijo...

Herzog, pues a mí me permitio hacer muchas cosas... pilotar un velero... pero de los de verdad, eh... que me llevaran en un ultraligero... acojonaita que fui... vamos, que incluso me ofrecieron tirarme en paracaidas pero... en esos momento me pudo más el cangelo que la nueva experiencia, canchins dies.

Rakel, pues tuve ocasión de probar aviones, veleros y coches (pero de los de motor de verdad) de R/C (de los que no van unidos por cables, por supuesto)... pero... si te he de decir la verdad... el mundo del R/C no me llego a calar tanto como lo hizo el V/C... rara que es una hasta para eso.

HombreRevenido dijo...

Vaya, qué interesante. ¿Guardas más secretos recónditos?

Dina dijo...

Reve, se puede decir que soy como una cajita de sorpresas... lleva mucho tiempo llegar a saber todas las sorpresas que están escondidas allí dentro.

david dijo...

Este tema me persigue..... en el trabajo había un chaval que estaba todo el día hablando de esto.... y ahora tú¡¡¡¡¡
Arggggg me he cortao las venas.

Dina dijo...

David, peeeeeeeeeeeero serás bobo... que no he contado ningún detalle escabroso... Y si te digo que... competía en pantalón corto y camisetilla ¿te taponarás las venas?