jueves, 16 de octubre de 2008

Recordando


No sé porque me ha venido hoy a la cabeza el día en el que murió mi padre, quizás sea a raíz de la serie de post que escribió Rakel sobre el suyo o del post que dedico la Pitufa al suyo pero, sea como sea, hoy me ha venido una imagen clara y nítida de ese día... amos como que parece que fue ayer.

En contra de lo que se pueda pensar no fue un día triste si no que, más bien, tuvimos una sensación de liberación, de paz, de tranquilidad. Sé que es difícil entenderlo, la muerte de un familiar siempre la asociamos con una profunda tristeza pero no siempre es así.

Mi padre nos empezó a abandonar diez años antes, tan pronto despertó del coma (un 24 de diciembre) comenzó a abandonar a la familia lenta y agónicamente.

Fueron diez años de sufrimientos (de él y de todos nosotros). Diez años en los que lo vimos apagarse poco a poco. Diez años recorriendo especialistas, visitando el servicio de urgencias y residiendo temporadas en el hospital. Diez años de sobresaltos. Diez años de discusiones con ciertos “Doctores”.

Cuando me llamaron, ese día, y me dijeron que estaba muy malico yo subí decidida a bajarlo al servicio de urgencias y discutir, con quien hiciera falta, para que le facilitaran el final y no adoptaran ninguna medida extraordinaria para alargarle la vida innecesariamente (decisión que hubiera tomado YO, sin consultarlo con nadie, ni hermanos ni, tan siquiera, con mi madre)... cuando llegue todo estaba en paz, tranquilo...

Por suerte tuvo una muerte dulce, simplemente se sentó y se apago poco a poco...

8 comentarios:

Herzog dijo...

Jo vaya, de esto hablamos el otro dia un poco, y son experiencias diferentes las k vivimos, pero igual de dolorosas.
En tu caso es normal, es lo que te dije cuando se lleva tanto tiempo de sufrimiento es normal k se sienta alivio.

la maru dijo...

Bonito homenaje, pero no te pongas triste, eh! O sí, por qué no? La tristeza también es un estado de ánimo muy bonito. Siempre que sea controlada y nunca en dosis superiores a 6 horas. Un beso guapa

b dark pink dijo...

La muerte libera cuando es la única salida al sufrimiento de alguien querido; más si le has visto apagarse lentamente.

Lo que siente o cómo reacciona una persona ante qué acontecimiento no debería estar escrito en un código de conducta social invisible.

Cada cual ama y llora a su manera.

Un abrazo

pitufa dijo...

Dina cielo, los sentimientos son como son, seguro que descansasteis todos y seguro tambien que aunque fueron unos años duros aprendisteis un monton de cosas y descubriste sentimientos que de otra manera no hubieras sabido ni que estaban ahí..
Un abrazo sincero y muy fuerte!

Dina dijo...

Lo más importante de todo es sentir que tienes la conciencia limpia, independientemente de si te han visto llorar o no, independientemente de si has vestido los dias posteriores de algún determinado color o no... lo cierto es que ese recuerdo no me produce tristeza.

Creo que después de pasar por ciertas circunstancias aprendes a valorar más las cosas que realmente valen la pena y a pasar por alto las cosas poco importantes

david dijo...

Ahora te entiendo cuando hablábamos de este tema en mi blog, un beso muy grande

david dijo...

Por cierto qué sabéis de Rakel.... hace mucho que no escribe y las uñas ya me han desaparecido. Mañana empiezo por las primeras falanges.

Dina dijo...

Jajaja, ya puedes estar tranquilo por Rakel... es la mala costumbre que tenemos todo el mundo... aquella manía de comer todos los días que nos inculcaron de pequeños... asi no hay quien pueda vivir sin trabajar, jajaja.

Pos eso, que esta bien... que sus labores la reclaman... pero ya me encargaré yo de que vuelva a la carga.

Y... porfi... deja tranquilitas a tus falanges... que las criaturicas no tienen culpa de na.