sábado, 29 de diciembre de 2007

Viernes Noche


Lo he de reconocer, nosotras sabemos sacarle punta a todo, cuando no es una es otra y, si no, la otra... El caso, hablar por no callar y reír por reír.

Anoche tuvimos dos temas estrella en nuestras conversaciones:

Uno fue la “Flamenca” del cubitos que nos dejo su felicitación navideña en su lugar favorito (el baño del cubitos). Pero esta es otra historia bastante larga y compleja, jeje, así que si hay alguien interesado ya le facilitaré el enlace en el que encontrará toda la información.

El otro vino a raíz de un programa que estuvimos viendo (como si necesitáramos programas para hablar de ello) mientras hacíamos hora para salir. El programa en cuestión: “el SEXÓMETRO”, im-precionante, ves diez minutos de programa y ya tienes tema de conversación para una semana.

Cuando nos quedamos solas el sector duro del grupo, en este tema, la conversación se animo bastante. Lástima de las continuas interrupciones de los moscardones que salen en estas fechas; es lo que tienen las Navidades, les das a la gente unos días de fiesta los aderezas con un pelín de frío y toDios a “intentar” ligar... eso sí con la misma técnica que utilizaban en la pubertad, ¡qué cansinos!

Como iba diciendo, el sector duro comenzamos a hablar del “amor propio” y del “amor ajeno”. Está claro que el “amor propio” nos lo sabemos hacer bastante bien, en este sentido no tenemos ninguna queja de nosotros/as mismos/as.

Pero cuando ya se entra en el terreno del “amor ajeno”... pues como que la cosa cambia bastante... cuando dejas tú satisfacción personal en manos de otra persona la cosa puede ser bastante cuestionable.

Si yo he de hacer memoria sólo recuerdo tres “desahogos” para decir “Maaaaaaaaaaaaaaaaadre de Dios, yo quiero uno de estos todos los días”. Lo que me lleva a reafirmarme en lo que siempre he pensado, para dar buen “amor ajeno” tienes que tener un Don... Si, ya sé, las cosas se pueden aprender... la teoría esta bien, todos tenemos al alcance de la mano la información, pero cuando se trata de ponerla en práctica o se tiene ese Don o no se tiene. Ningún manual te puede enseñar a ser sensual, ni a saber interpretar la piel o la respiración, ni puede plasmar cuando es el momento indicado para cambiar el ritmo o para introducir alguna variación... esto es instintivo, en este tema no siempre dos mas dos son cuatro, hay que saber improvisar y hacerlo correctamente.

Si eres de los/las que arrancas un “Maaaaaaaaaaaadre de Dios” mis más sinceras felicitaciones. Si no es tú caso, no te desanimes, todo tiene solución... tienes que buscar pareja estable y hablando, preguntando y practicando conseguirás que, tu pareja, te diga “Ha estado muy bien”.

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